Después de la luna de miel, ¿qué sigue?

A los pocos días de la luna de miel pueden surgir pequeñas diferencias. ¿Cómo lidiar con ellas?

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Por: Xaviera Sol

Durante varios meses, la organización de tu boda absorberá todo tu tiempo y energía (pero la ceremonia bien valdrá la pena). Después vendrán unos días maravillosos durante la luna de miel. ¿Y luego? La boda constituye los cimientos sobre los que construirás una vida completamente distinta a la de soltera. La entrada a la iglesia vestida de blanco ya pasó, de manera que tendrás que hallar momentos igualmente grandiosos en el día a día. Suena sencillo, pero tiene su ciencia. Hablemos, pues, de cómo adaptarnos de forma positiva al nuevo entorno.




Proceso de adaptación

Dicen que nada es más complicado que aprender a compartir tu tiempo y espacio con alguien, pero esto no tiene por qué ser así. Si ambos tienen la suficiente disposición para vivir en armonía, la cosa será mucho más fácil de lo que imaginas.

Un buen punto de partida es ser consciente de cómo y en qué invierte el tiempo cada uno de ustedes. Cuando eran novios planeaban el momento para estar juntos; ahora lo estarán mucho tiempo más, así que tendrán que saber cómo crear una convivencia sana. ¿Tienen que estar juntos todo el tiempo posible, o pueden darse tiempo para estar a solas? ¿Te enojarás cuando él quiera salir con sus amigos porque "preferirá eso a estar contigo"? Recuerda que una cosa es pasar tiempo de calidad juntos, y otra muy distinta, estar juntos todo el tiempo, nada más porque sí.

Si ambos trabajan, el asunto se equilibra: llegarán igual de cansados y tendrán las mismas demandas en relación con el tiempo libre. En cambio, si alguno de ustedes se queda en casa pueden haber algunos roces. Por ejemplo, es probable que él llegue cansado y tú quieras salir. En todo caso, manifiesta abiertamente cómo te sientes y busca siempre tener actividades propias, que no necesariamente lo involucren a él.

Al principio somos más tolerantes con algunos hábitos de nuestra pareja, porque estamos apenas reconociendo el terreno y hacemos todo lo posible por evitar confrontaciones innecesarias. Pero hay detalles que a las pocas semanas se descubren como causantes de problemas en el futuro. Así pues, no olviden dialogar civilizadamente y siempre llegar a un acuerdo.

Desde el inicio pueden definir quién desempeñará algunas tareas en particular. Sé paciente y recuerda que no estás luchando contra la opinión y los gustos de tu pareja, sino contra formas de convivencia establecidas por generaciones completas con las que él creció. Recuerda que la clave siempre está en el diálogo: si le haces saber cuáles son las cosas que hace que te molesta y también cuáles adoras, sus discrepancias en el hogar serán mínimas... y siempre podrán resolverse con una plática civilizada. ¡Buena suerte en esta aventura!

 

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