Lyon, vivan una romántica luna de miel a la francesa

Esta prodigiosa ciudad francesa ofrece un entorno ideal para romancear. ¡Descúbranla juntos!

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Por: Carlos Sánchez Pereyra

¿Quieren conocer Francia, pero París es demasiado "mainstream" para ustedes? Lyon, una de las ciudades más importantes de Francia, es una excelente opción para realizar un viaje romántico. ¡Nunca olvidarán esta luna de miel!


¿Por dónde empezar?

Croix Rousse es un barrio que acompaña a Lyon desde que comenzó a hacerse mayor; es una zona para quienes desean estar en contacto con el proceso de creatividad que brinda su propio ritmo de vida pausado. Los caminos del barrio llevan de la mano por el gran mosaico de grafiti que la ciudad no para de producir. Existen las creaciones ilegales, siempre con altas dosis de creatividad, y las oficiales, desarrolladas en unos muros gigantescos que describen detalladamente la historia y la actualidad de una de las metrópolis más importantes de Francia. O, dicho de otra forma, Lyon se pinta a sí misma.



Uno de los grafitis es la Fresque des Lyonnais, que incluye personajes nacidos en esta Cité de la Création: Saint-Exupéry, autor de la famosa obra El Principito; los Lumière, que vieron nacer el cine, o Paul Bocuse, creador de la nueva cocina, entre muchos otros. Si desean conocer la ciudad a través de estos grandes lienzos —15 en total—, la Oficina de Turismo ofrece excursiones, aunque también cuenta con mapas para quienes prefieren hacer el recorrido a su propio ritmo.

Vieux Lyon, la parte antigua de la ciudad, alterna espacios medievales con imponentes casas renacentistas y, además, cuenta con algunos restaurantes que no se detienen en dar a Lyon su calidad de ciudad gourmet. Aunque, si quieren conocer uno con tres estrellas Michelin, lo mejor es desplazarse a pocos minutos hasta la Plaza Bellecour, la más grande de Europa, y acercarse al restaurante del propio Paul Bocuse. ¿Qué puede ser más romántico que cenar en uno de los mejores restaurantes del mundo? Pero antes de salir del viejo Lyon hay que recorrer los traboules y llegar a la Catedral de Saint-Jean, con mil años de vida.



Cultura por doquier

Esta sección de la ciudad es la puerta natural para llegar a la colina de Fourvière, donde se ubica la Basílica de Notre-Dame de Fourvière. Una vez concluida la visita a la basílica y aprovechadas las vistas panorámicas de casi 180 grados con dirección a la ciudad, es momento de hacer una parada de mucha historia (justamente donde se fundó Lyon) y, también, de mucho arte teatral: los restos romanos de L’Odéon, llamado entonces el Anfiteatro de Trois Gaules. 

Los museos representan otro gran momento de Lyon. Son pocas ciudades las que pueden alardear de sus propios creadores tanto como de los espacios que han creado para preservar su herencia. Después del Louvre, la mayor colección de arte en Francia se encuentra el Museo de Bellas Artes de Lyon. 

El Museo de la Imprenta, por su parte, es un lugar indispensable para revivir los tiempos en que Lyon fue punto renombrado de este oficio. Y para adentrarse en la creación de los días presentes, no hay mejor lugar que el Museo de Arte Contemporáneo, que presenta las obras de artistas consagrados, pero también se da tiempo y espacio para ser centro de producción artística.



Una vez instalados en la contemporaneidad, hay que aprovechar el gran momento que vive la arquitectura en la ciudad. Uno de los iconos en este aspecto es el edificio de la Ópera de Lyon, creado por Jean Nouvel. La CitéInternationale, diseñada por Renzo Piano, un espacio inigualable para disfrutar tiempos de arte, de cultura y de emoción.

 

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