Y tú, ¿qué detestas de tu cuerpo?

Es difícil imaginar que una reina de belleza tenga dudas sobre su apariencia, pero esto le ha pasado a muchas. Tal es el caso de Kritzia Pérez, Miss Honduras 2002, quien años después confesó que durante el concurso de Miss Universo se sentía “fea e insignificante”. La misma Katy Perry, quien es admirada por miles de mujeres por su belleza, admitió que la inseguridad la invadía cuando no estaba maquillada. ¡Incluso dormía con maquillaje! Difícil de creer, pero cierto.

Jan R. Hirschmann y Carol H. Munter, autoras de Cuando las mujeres dejan de odiar sus cuerpos, de Editorial Paidós, explican que es más común de lo que creemos que las mujeres nos atormentemos con pensamientos negativos sobre nuestro físico. Se requiere de un esfuerzo casi titánico no solo para reconocer dichos pensamientos, sino también para erradicarlos y así sanar nuestra autoimagen.

 Espejito, espejito

De acuerdo con las especialistas, trabajar sobre los prejuicios que nos impiden aceptarnos debería convertirse en una prioridad. Calificativos como “tengo una panza enorme”, “odio mis brazos flácidos” o “mis caderas son demasiado anchas” no hacen más que lastimarnos. ¿Acaso te atreverías a hablarle a alguien con la misma dureza que te tratas a ti misma? Piensa que, después de todo, no has hecho nada para merecer un trato abusivo.

La maja desnuda, una de las obras maestras del pintor español Francisco Goya, muestra en su desnudez un vientre redondo y piernas curvilíneas. Al ver la pintura, nadie puede dudar sobre el encanto y la seguridad que esa mujer sentía por su figura. ¿Qué pensaría la maja –y tantas otras mujeres voluptuosas, como la Venus de Milo e incluso Marilyn Monroe– si viviera en nuestros días y viera que las mujeres de hoy detestan sus curvas?

Si Marilyn viviera, seguramente se sorprendería de que las mujeres de hoy rechazan sus curvas.

¿Quién es la más bonita?

Jan R. Hirschmann y Carol H. Munter invitan a desafiar cada uno de los pensamientos negativos que reproducimos en torno a nuestro cuerpo y nos pueden lastimar profundamente. Podemos comenzar por preguntarnos lo siguiente: “¿Quién dice que…?”

…¿Mi cuerpo debería de ser como el de otra?

…¿Mis muslos son demasiado gruesos o que mi talla es incorrecta?

…¿Mi trasero es demasiado grande?

…¿Mi estatura es inadecuada?

…¿No son hermosas unas caderas voluptuosas?

“La voz que cuida de ti cree que cada parte de tu cuerpo es agradable sencillamente porque forma parte de ti, y descarta cualquier ideal por considerarlo falaz. Si todavía no estás de acuerdo con esta perspectiva ya es hora de que des el primer paso”, finalizan las autoras.

Colaboración de Fundación Teletón México

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