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Vida en pareja

Cómo mantener una buena relación con tu familia política

13-05-2016, 9:12:00 AM Por:
Cómo mantener una buena relación con tu familia política fifu

Porque algunas veces la familia de tu pareja se puede convertir en motivo de discusiones.

Al margen de los chistes sobre las suegras, algunas veces injustos, la familia política puede ser fuente de conflictos conyugales. Para evitarlos, sigue estas sabias recomendaciones.

“Acuérdate, nuera, que también serás suegra”. Esta frase popular nos recuerda las dificultades que casi todos podemos enfrentar con nuestros parientes políticos. Puede ir desde una ligera sensación de que no te aceptan del todo hasta, de plano, que son abiertamente críticos contigo. Tampoco faltan las opiniones acerca de tu forma de vida o cómo educas a tus hijos, entre muchas otras situaciones.

Si las relaciones con tu nueva familia no se manejan de manera adecuada, ustedes como pareja pueden resentirlo seriamente. En buena medida, de ti depende que el tiempo con ellos sea un tormento o algo muy disfrutable.

Son diferentes

Por obvio que parezca, es necesario reconocer que tus suegros, cuñados, concuños y demás, tienen formas distintas de enfrentar la vida. En pocas palabras, ellos tienen su propia cultura, lo cual no es bueno o malo en sí mismo, sino diferente.

Se requiere esfuerzo de tu parte

Si no concibes la importancia que tiene para tu esposo su prole, no has entendido nada. Por eso, debes tratar a tus parientes políticos con respeto e intentar participar en los eventos como un miembro más. Recuerda que ellos también han hecho esfuerzos para aceptarte e incorporarte a pesar de que no siempre estén de acuerdo contigo o entiendan la dinámica, costumbres o tradiciones de tu clan. Tal vez para tu esposo sea muy importante llamarle a su mamá todos los días. Bueno, pues igualmente lo es que tú aceptes y entiendas eso.

Poner límites

Por ejemplo, a él no le importa que su mamá se presente en casa sin hablar antes, pero a ti eso te molesta muchísimo. En tales casos, platica tanto con tu esposo como con ella, hazlo de manera respetuosa pero clara. Puedes decir frases como: “Llámanos para decirnos a qué hora llegas, no vaya a ser que no estemos listos y te hagamos esperar”. O bien: “Nos encanta que nos cocines y sabemos que todo te queda muy rico. Voy a preparar la cena, si quieres ayúdame con la ensalada”.

Separar las relaciones

Independientemente de lo complicados o difíciles que puedan ser sus parientes, recuerda que no estás casada con ellos. Tu suegra puede ser metiche y criticona, pero él no necesariamente coincide con sus comentarios.

Comunicación, comunicación y más comunicación

Las palabras son la herramienta más importante para procesar las dificultades. Cuando alguno de los dos fije su posición respecto a cómo relacionarse con la familia política, el otro debe escuchar con atención.

No lo tomes personal

Hay que entender que los suegros son seres humanos como tú, con sentimientos comunes y corrientes pero, también, con algunas conductas complejas. Trata de indagar de dónde proviene esa actitud y, nuevamente, ponte en los zapatos del otro. Todos tenemos necesidades, preocupaciones y dudas. Nadie pretende que trates a tus suegros como a tus papás, pero sí como a alguien que estás conociendo poco a poco.

Es sólo una consideración

Cada vez que tu suegra te diga cómo deberías alimentar a tu hijo, recuerda que está dando una opinión, no diciendo la verdad absoluta. Por lo tanto, no tienes por qué acatarla, pero tampoco hay necesidad de discutir con ella o percibir ese comentario como una crítica. En suma, no puedes impedir que hable, pero sí puedes controlar cómo la escuchas.

Respira profundo

En caso de que se avecine una tormenta, lo mejor es que te hagas a un lado. Vete a un lugar tranquilo dentro de la casa o salte para dar un paseo. Mientras respiras profundo concéntrate en sus aspectos positivos —como el hecho de que adoran a tus hijos— y recuérdate que no puedes controlarlos o cambiarlos.

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