Trabajar casada, ¡a favor! Pero esto es lo que cambiará en tu vida

Casarte o irte a vivir con tu pareja –especialmente si nunca antes fuiste independiente– genera una transformación de 360 grados en tu día a día en muchos aspectos, pero algo que yo no esperaba que cambiara después de mi boda era mi vida profesional. Trabajar casada no es fácil. Estas son las cinco cosas que más me impactaron:

1. Economía compartida.

Cada pareja decide como administrar su dinero, pero actualmente la mayoría de las familias dependen de los ingresos de ambos para salir adelante. Como vivía en casa de mis padres, antes de casarme, prácticamente todo el dinero que ganaba era “para mis chicles”: viajes, ropa, salidas con amigas o ahorro. Después de dar el sí, comencé a tener gastos fijos como el agua, la luz, el mantenimiento de la casa y otras cosas que nunca antes había tenido que pagar. Para evitar situaciones incomodas, te recomiendo que hables con tu novio desde antes de la boda para acordar como se dividirán los gastos y así no te sorprendas a la mera hora.

2. Falta de tiempo.

Una vez que te cases, necesitarás dedicar parte de tu día a las labores del hogar, al igual que tu esposo. Ir al súper o preparar comida serán tareas nuevas que probablemente antes no hacías. Esto puede impactar en tu profesión, ya que tendrás menos tiempo para algunas cosas o deberás sacar la chamaba más rápido para poder dedicarte un rato a tu casa.

3. Cambio de prioridades.

Seguramente ha habido temporadas en las que tienes tanto trabajo que no te importa ser la última en salir de la oficina para acabar todos tus pendientes. Una vez casada, morirás de ganas de llegar a casa a cenar con tu esposo, ver una serie en la tele abrazados o simplemente pasar unas horas juntos. Por lo tanto, no te sorprendas si de pronto decides dejar algo para mañana. Poco a poco encontrarás la forma de administrar mejor tu agenda y lograr ser la mejor esposa y profesionista que puedas.

4. Cambio de actitud por parte de tus colegas.

Desgraciadamente, todavía hay mucha gente que cree que tu lugar como mujer es solamente en la casa. Siguen existiendo jefes que dejan de delegarle trabajo a sus empleadas “porque ahora que está casada ya no tiene tiempo para el trabajo” y comentarios machistas como “¡qué abandonado has de tener a tu esposo!” te pueden hacer sentir discriminada. Si notas que la actitud de tus compañeros o superiores cambia a raíz de tu boda, no dudes en reportarlos. Demuéstrales que puedes con todo, ¡las mujeres somos multitaskers naturales!

5. Cambio de rutina.

¿Recuerdas que antes de casarte ibas al gym por las mañanas, antes del trabajo? No será raro que ahora prefieras quedarte en casa a platicar con tu esposo o salir a desayunar juntos. Sin embargo, procura no dejar de lado las actividades que te hacían feliz antes, ya que eventualmente extrañarás a la “antigua tú”. Deberás aprender a organizarte para hacer todo lo que disfrutas, sin descuidar tu trabajo.

***

Como sucede con todos los cambios, acostumbrarte a tu vida de casada siendo profesionista tomará tiempo. Además, seguramente, en ocasiones te sentirás un poco estresada o desubicada. ¡No te preocupes! Poco a poco te irás habituando a tu nueva realidad y encontrarás la forma más optima de organizarte.

La recomendación es mantener una comunicación adecuada con tu pareja. Si hay algo en tu relación que interfiere con tu trabajo, platícalo con tu esposo y piensen cómo solucionarlo juntos. Si, por el contrario, necesitas hacer modificaciones en tus horarios o modalidad de trabajo, discútelo con tus jefes.

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Daniela Galindo de Noriega

Mamá, esposa y nutrióloga apasionada de mi familia y mi trabajo. Me encanta poder transmitir mis conocimientos sobre salud a través de la escritura.

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