Después de un desastre natural, ¿es necesario posponer la boda?

El pasado 19 de septiembre, un sismo azotó al centro del país. Todos sabemos las consecuencias: edificios y casas derrumbados y un número trágico de damnificados. Isabel y José Antonio habían planeado su boda desde hace más de un año para el sábado 23 de septiembre, en un antiguo recinto del Centro Histórico de la Ciudad de México. Una vez que se cercioraron de que todos en su familia y amigos estaban sanos y salvos, surgió la pregunta: ¿es necesario posponer la boda?

Primero hablaron al salón y preguntaron cuáles habían sido los daños; aunque el recinto estaba intacto, dudaban si llevar a cabo su enlace ese día y en ese lugar. Las inquietudes los asaltaban: ¿cómo serían los accesos?, ¿los invitados se sentirán seguros en pleno centro de la ciudad?, ¿qué pasará con los proveedores?, ¿y la luna de miel?

Posponer o no: esa es la cuestión

“Aunque el recinto estaba bien, no queríamos que llegaran camiones con flores y comida en medio de centros de acopio”, mencionaba el papá de la novia, quien prefería mover la boda, por seguridad y solidaridad. De inmediato buscaron un lugar lejano a las zonas afectadas donde se pudiera llevar a cabo la fiesta. Por fortuna consiguieron un salón disponible. A pesar de que el lugar estaba pensado para menos personas, lo adaptaron para que los invitados estuvieran cómodos. Después venía el tema de conseguir una iglesia: en pocas horas, una nueva boda se llevaría a cabo. “Había pasado un año planeando mi boda, tuve que hacerlo de nuevo en tres días”, confesaba la novia con una sonrisa.

La boda se llevó a cabo a pedir de boca, WhatsApp fue el mejor aliado para mandar nuevas ubicaciones y confirmar a los invitados. No faltó nadie, la gente estaba muy agradecida y los proveedores también. Ir al Centro Histórico hubiera sido complicado para todos. Antes de comenzar la fiesta, José Antonio —que estuvo ayudando en un centro de acopio días antes de su casamiento— tomó el micrófono: “agradezco a todos los que están aquí acompañándonos, a la gente que hizo esto posible. No somos indiferentes ante lo que está pasando allá afuera, queremos que este sea un pequeño oasis, porque México también necesita de nuestra alegría”. Ante la tragedia, vimos dos novios celebrar su amor, la vida y que toda su familia estaba bien. Gracias a ellos, mucha gente trabajó ese día y otros recargaron fuerzas para seguir ayudando. Fue un momento conmovedor para todos.

No podemos controlarlo todo

La gran lección que podemos sacar de esta historia es que, por más planes que hagamos, no podemos ni debemos controlar. Así que deshecha una actitud bridezilla que no te ayudará a ser más feliz. No solo porque no se pueda prever un desastre natural, sino porque así es la vida misma. Isabel y José Antonio nos enseñan que la flexibilidad, pensar en los demás y trabajar en equipo son la clave para un matrimonio exitoso y una boda llena de amor y felicidad.

¿Qué hacer si no puedo mover la boda?

Luchy Ramírez Lombana, wedding planner de Eventos E3, nos cuenta qué hacer si debes posponer. “Lo primero que debes saber si mueves el día, es que la fecha quedará sujeta a disponibilidad, —explica y añade—, en un caso como el que vivimos, los proveedores seguramente tendrán una actitud solidaria. Aún así, el banquetero, el salón y posiblemente el florista pueden cobrar una tarifa”. ¿Por qué? “Por los alimentos perecederos o los gastos que ya se hayan hecho por el evento”.

En definitiva no es la pregunta que deseas hacer cuando planeas uno de los días más importantes de tu vida. Pero antes de firmar cualquier contrato, pregunta por las políticas de cancelación y cambios en las fechas. Más vale prevenir que lamentar. Infórmate sobre las opciones si llega a suceder algo. Y ten un plan B, no solo por un siniestro, sino por algo tan sencillo como si llueve y tu fiesta será al aire libre; o vino un frente frío y pensabas tener una boda primaveral. Y siempre mantén la mente y el corazón abiertos para cambiar lo que haga falta, por tu bien y el de quienes estarán contigo desde cualquier trinchera.

Seguridad en los eventos

No es necesario que haya un sismo para que una catástrofe suceda, tenlo en cuenta. ¿Sabes cuántas personas estarán reunidas en un solo espacio en día de tu boda? Luchy nos recuerda que calcular el riesgo es un factor más que los novios deben considerar al decidir el sitio donde se casarán. “Debes fijarte en las salidas de emergencia, cuáles son los puntos de reunión, que los cables de la planta de luz o el equipo de sonido no se crucen entre la gente”.

Y por último, si tu boda está cerca y sus familias no resultaron afectadas, disponte a celebrar la vida con mucho agradecimiento. Quizá puedas donar parte de tus regalos a quienes se quedaron sin nada.

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Isabel Ibáñez de la Calle

Aunque estudié Filosofía, ahora me dedico a viajar, comer, ir al teatro, leer y escribir todo lo que puedo. Este año, emprendí el viaje más maravilloso y retador al que me he visto expuesta: terminar mi primera novela. También escribo sobre literatura, bodas, viajes, gastronomía, arte y teatro para varias revistas mexicanas.

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