A Roma con amor: derramen miel en la capital italiana

Foto: Paval Hadzinski

Esta urbe europea invita a los enamorados a romancear por sus callejones y sus plazas.

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Por: Carlos Sánchez Pereyra

Cruzo el tíber a esa hora en que la cordura aún duerme. Son las ansias por conocer el barrio de primera mano. Al llegar al destino entiendo rápidamente que la idea de consultar el mapa no llegará muy lejos. Son calles que organizan el paseo a su antojo, de manera que toda fantasía de querer hacerlo por cuenta propia es incorrecta. Además, estoy en Italia, donde la espontaneidad se practica de forma rígida.
La suerte me lleva a lo que después sabría que es la plaza principal del barrio Trastevere: la Piazza Santa Maria, corazón del barrio y refugio de quienes buscamos tomar un café en un sitio genuino. Se trata del Caffe di Marzio, un trozo de tiempo que se le ha escapado a la modernidad, aunque no entiendo muy bien cómo logró pasar desapercibido.


El resto de la mañana lo dedico a perderme por las angostas calles que rodean la plaza. Pero, sobre todo, termino seducido por un mundo pequeño, habitado por libros cuyo único tema es el cine italiano, aunque también existe una diminuta zona en la librería que permite explorar el séptimo arte del mundo. Aquí, el barullo del café contrasta con el silencio, muy apropiado para recorrer la historia del cine en cada uno de los estantes del local, llamado —no podía ser de otro modo— Libreria del Cinema (Vía dei Fienaroli 31).


Minutos después desobedezco una de las leyes que un amigo siempre me dice al viajar: las iglesias desde fuera y los cafés desde
dentro. Pero si él estuviera frente a la iglesia de Santa Maria (en la misma plaza del Caffe di Marzio), dejaría su ocurrencia para otro momento. La fachada románica del edificio se encuentra vestida con mosaicos dorados que invitan a visitar su interior y quedar deslumbrado por el gran altar, decorado con mayor intensidad que el exterior.


Esta iglesia está acostumbrada a sorprender a quienes exploran el Trastevere. Nueve siglos de historia la respaldan, aunque algunos tramos del mosaico llevan haciendo historia desde el siglo I.

 
Es la hora de la comida. La mesera se da cuenta enseguida de que tendremos poco entendimiento por la cuestión del idioma, así que me pide que deje todo en sus manos. Por mi mesa pasan ensaladas, pasta, pescado y una copa de vino de la casa a la que luego yo agrego otra más.
Al salir intento descansar de todas las delicias que devoré. Acudo a una pequeña plaza cercana al restaurante y muy pronto comparto el momento con una romana que se define a sí misma como una nueva trasteverina.


Llegó a este barrio con el propósito de disfrutar del ambiente auténtico y dejar atrás esa Roma que vive a toda prisa. Con un italiano hablado lentamente, todo es más fácil, y ella lo sabe. Me entero así que el restaurante donde estuve se llama Trattoria da Augusto, muy valorado
incluso por la gente local. Me explica que el lugar donde nos encontramos es la Piazza de Renzi y que este barrio vive ahora un momento en que los descendientes de la Roma clásica —como se consideran los trasteverini— comienzan a compartir espacio con los nuevos vecinos que se están mudando a estas calles. Sobre todo son artistas, como la propia Olimpia Onelli, con la que me encuentro hablando, quien, lejos de la fama, está cerca de un trabajo comprometido con el propio barrio.


Realiza grabados de pequeños detalles arquitectónicos de la ciudad, pero especialmente los que conciernen al Trastevere. Su galería Random (Via della Scala 16) es el refugio perfecto para encontrar el mejor souvenir que se pueda comprar, aunque también es posible tomar un breve curso de arte y llevarse una experiencia tan grata que no cabrá en ninguna maleta. Por la tarde, el ritmo del barrio comienza a tomar otro pulso. Soy testigo del cierre de la jornada del carpintero y de la frutería de la esquina, al tiempo que las luces de los bares comienzan a hacer suya la calle. El mundo moderno se mezcla con la passeggiata nocturna que los trasteverini vienen realizando desde siempre. Los abuelos comparten calle con los jóvenes, todos con una idea en común: el Trastevere se renueva, pero a partir de su propia autenticidad.


Información práctica

  • Cómo llegar. Desde México y las principales capitales de Europa hay vuelos directos a Roma.
  • Alojamientos. Para estar a un paso del barrio y con una mezcla perfecta de pasado y modernidad existen dos buenas opciones: Ripa Design Hotel (italiancollection.com) y Maison Giulia (maisongiulia.it).
  • Gastronomía. Para comer de forma sofisticada y con una carta de vinos de primera línea, lo mejor es ir directamente a Ferrara (Piazza Trilussa 41, enotecaferrara.it).
  • Recomendaciones. En el mes de julio se lleva a cabo la Festa di Noantri, una celebración vecinal con mucho vino local y porchetta (lechón asado). Y en la Galería Corsini se encuentra la mitad de la Colección Nacional de Arte de Italia (Via della Lungara 10).

 

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