Relaciones violentas: amor convertido en amenaza

Las relaciones violentas son más comunes de lo que nos gustaría creer. ¿En qué consisten?

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Por: Nupcias Magazine

Todos nos estremecimos con el caso de Ray Rice, el jugador de la NFL que golpeó brutalmente a su novia y fue captado en video. Como resultado de sus acciones, Rice fue expulsado de su equipo y condenado tanto por sus compañeros como por la opinión pública. Pero lo verdaderamente sorprendente fue la reacción de la víctima, ahora su esposa: lo defendió públicamente, expresando que “los medios no conocían su relación”. ¿Qué provoca que existan estas relaciones llenas de violencia? Y, más aun, ¿por qué las víctimas perdonan e incluso justifican a sus agresores?

Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre 2 y 5 de cada 10 mujeres han sido víctimas de relaciones violentas a lo largo de sus vidas. La mayoría de las víctimas son mujeres jóvenes, de entre 15 y 19 años. Sin embargo, esto no excluye a mujeres de cualquier edad y estrato social (prueba de ello son los casos de Janay Palmer, pareja de Ray Rice, y anteriormente de Rihanna).

Existen tres tipos de violencia de pareja: la física, la sexual y la psicológica. La violencia física se caracteriza por bofeteadas, empujones, tirones de cabello, amenazas con armas y, en casos más graves, golpes, estrangulamientos y quemaduras. 

La violencia sexual ocurre cuando un hombre obliga a su pareja a tener relaciones sexuales en contra de su voluntad o a realizar algún acto sexual que considere denigrante. Las víctimas sucumben ante este tipo de violencia por temor a la reacción de su pareja.

Por otro lado la violencia psicológica, muchas veces más devastadora que la física, se caracteriza por insultos, humillaciones frente a los demás, intimidaciones y amenazas. Por ejemplo, un hombre que al enojarse grita y tira cosas, o uno que constantemente recuerda a su pareja que “sin él ella no vale nada”.

La violencia psicológica puede llegar a ser tan sutil que se torna imperceptible: por ejemplo, un hombre que impide a su pareja ver a sus amigas, limita el contacto con su familia, insiste en saber en dónde está en todo momento, la trata con indiferencia, es en extremo celoso o la acusa constantemente de ser infiel.

¿Un hecho aislado?

En la gran mayoría de los casos, estos actos no son hechos aislados. Por el contrario, forman parte de un patrón: casi todas las víctimas han sufrido ataques más de una vez, muchas veces con bastante frecuencia.

¿Por qué, entonces, las mujeres agredidas suelen perdonar a sus agresores? Cada vez que violentan a su pareja, los agresores suelen pedir disculpas y asegurar que nunca volverá a pasar. Entonces se vuelven un estuche de monerías: atentos y cariñosos, incluso sumisos. Pero esto no dura mucho tiempo. No son pocas las mujeres que caen en este círculo vicioso, sin comprender que un hombre violento difícilmente dejará de serlo sólo con promesas. Por lo general, con el paso del tiempo el maltrato se vuelve más frecuente y severo.

Algunas víctimas asumen la responsabilidad del ataque, justificando a sus agresores (“fue mi culpa, yo lo provoqué”), sintiéndose culpables y buscando la forma de resarcir el daño. 


¿Por qué es importante denunciar?

Denunciar es, quizá, la única forma de detener el abuso y asegurar protección. Sólo un juez podrá determinar las medidas preventivas necesarias para proteger a la víctima del peligro que representa una pareja abusiva. Además, denunciar es una forma de recuperar el control sobre lo sucedido, lo que ayuda a sentirse mejor y cerrar el ciclo.


¿Eres víctima de una relación violenta? Aquí puedes obtener orientación telefónica.

Con información de la Organización Mundial de la Salud

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