Puntos a considerar antes de tener hijos

Tener hijos

Un bebé cambia todo, descubran si están en el mismo canal antes de empezar una familia.

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Por: Sandra Morales Llano

Un bebé cambia tu vida y, desde luego, tu relación de pareja. Hablar y hacer ciertos acuerdos sobre cómo educarán a sus hijos es vital para que puedan vivir un proceso armónico al convertirse en papás.

Muchas mujeres coinciden en que los grandes problemas de su matrimonio llegaron junto con su primer hijo. Más allá de las dificultades propias del embarazo, lo realmente complejo se da al tomar decisiones sobre cómo educar y qué valores inculcar, incluso desde los primeros meses de vida.

Los psicólogos y pedagogos saben que educar a alguien es el reto más grande al que nos podemos enfrentar como humanos; de ahí la importancia de que la pareja se disponga a hablar, con honestidad, sobre sus expectativas como padres, así como lo que piensan correcto o no para sus futuros hijos. He aquí algunos temas que son recomendables abordar antes de embarazarse. De esta forma, sabrán si están en la misma sintonía en cuanto a métodos educativos.

Dejar que llore

El primer dilema al que se enfrentan los papás primerizos es: ¿lo dejamos llorar hasta que se duerma o lo cargamos para que se tranquilice? Constantemente salen nuevos estudios que apoyan cada una de las dos teorías y lo cierto es que cada niño es diferente; por lo mismo, no se puede sugerir una técnica infalible.

Sin embargo, los especialistas recomiendan que lo primero a seguir sea el método que el pediatra estadounidense Richard Ferber propuso en su libro “Solucione los problemas de sueño de su hijo”, en 1985, donde los padres pueden ayudar a que su pequeño aprenda a dormir sólo entre los cuatro y seis meses de edad, siempre y cuando acudan a tocarlo y consolarlo en la cuna cuando llore, pero sin cargarlo ni darle de comer.

¿Dormir con papá y mamá?

El  sueño es un hábito sumamente importante y los pediatras coinciden en que lo mejor es que los niños duerman solos en su cama, salvo en contadas ocasiones, como cuando está enfermo o fue intervenido quirúrgicamente.

Para que un infante no se acostumbre a dormir con sus papás, es necesario regresarlo a su lecho cuantas veces sea necesario, sin hablar ni discutir. Los más pequeños responden mejor ante las rutinas, por lo que respetar la hora del sueño les ayuda a entender lo que se espera de ellos.

Esto evitará situaciones de ansiedad y negociaciones innecesarias. Una buena rutina a la hora de ir a la cama puede durar de 15 a 30 minutos.

Premios o castigos

Aunque es difícil adivinar qué travesuras harán sus primogénitos, pueden analizar situaciones que hayan presenciado con sus sobrinos o con los hijos de sus amigos, para comentar y discutir cómo hubieran resuelto ustedes el mal comportamiento del niño en cuestión.

Hay quienes amenazan a los chicos con castigos si no actúan como se les indica y están quienes optan por ofrecer recompensas a cambio de una buena  conducta.

Cualquiera que sea su postura, lo único inadmisible para los psicólogos es que el castigo impuesto se relacione con el cariño de mamá y papá. “Los progenitores podemos caer en actitudes chantajistas y, sin darnos cuenta, les hacemos daño a los hijos.

Cuando se está educando a un niño, nunca se debe condicionar el cariño de los padres, pues por la desesperación llegamos a decir frases como ‘si no me haces caso, ya no te voy a querer’; esto puede dejar una herida profunda en el pequeño”, arma la terapeuta Elizabeth Reyes Morín (lizreymor@yahoo.com.mx).

Qué tipo de escuela

En los primeros años de vida, la escuela funciona como una extensión del hogar y por eso es tan importante estar de acuerdo en el tipo de colegio que los padres quieren para sus pequeños.

Más allá de si desean una institución religiosa o laica, la oferta de sistemas educativos es muy amplia y aumenta cada día, por lo que es necesario que tanto mamá como papá dediquen esfuerzo y tiempo para analizar los aspectos positivos y negativos de cada uno de ellos.  

Todo lo que hablen antes de que nazca su hijo se podrá replantear  sobre  la  marcha, en función de lo que vayan aprendiendo como padres, pues es un hecho que nadie nos puede enseñar a serlo.

Sin embargo, la comunicación abierta y honesta dentro del matrimonio es fundamental para iniciar con el pie derecho el más grande proyecto que cualquier persona puede emprender: educar a otro ser humano.

 

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