Por qué no debes ser la última en irte de tu propia boda

Atter party boda

Ese día serás el alma de la fiesta, pero no es lo mejor quedarte hasta que los corran.

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Por: María Fernández Pellón Valdés

La boda es una de las celebraciones más importantes de tu vida, un evento que nos gustaría prolongar para siempre. No existe mejor sentimiento que el de festejar el amor junto a tu familia y amigos. Sin embargo, y como en todos los eventos sociales, hay una hora en la que podemos irnos sin sentir que nos perdimos de una parte de la diversión.


Muchos te dirán "es tu boda, tienes que vivirla hasta el final". Pero nosotros creemos que quedarte hasta que se vayan los 20 invitados que quedan bailando en la pista, los meseros recojan y el DJ corte la música y las luces no es lo óptimo. Estas son las cinco razones por las que no debes de ser la última en irte.


1. Los novios son los que viven más intensamente ese día


Para los novios este día es mucho más pesado que para cualquier invitado, especialmente la novia que requiere de más cuidados y procesos para estar lista. Despiertan muy temprano para estar perfectos horas antes de la ceremonia. Los preparativos generan cansancio, estrés y para ellos no hay un momento en el que puedan tomar una siesta o un descanso. Claro que al llegar la hora de la ceremonia y la fiesta, dejan el estrés a un lado. Pero después de unas seis o siete horas de bailar, la fatiga empieza a cobrar cuentas. Este es un buen indicador de que es tiempo de irse, aunque aún haya invitados en la pista o en las mesas. Recuerda que todavía falta la noche de bodas y necesitas energía para no caer rendida en cuanto toques la cama.


2. Seis horas de barra libre son suficientes para disfrutar a tus invitados


Este es un horario ideal para convivir con tus seres queridos mientras beben unos drinks y se divierten. Al ser un evento en el que no hay un límite de consumo de bebidas, existe una fina línea, que muchos cruzan, entre la diversión y el exceso. Es mejor que te vayas cuando no muchos la han cruzado. Así no tienes porqué preocuparte de nadie (sabes que están en buenas manos), ni vivir momentos incómodos. No tomen en exceso, para poder disfrutar al 100 de la fiesta y como mencioné antes, poder disfrutar también de la noche de bodas.


3. Cuando extiendes el tiempo de diversión, también extiendes tu presupuesto


Es normal que si los novios ya se fueron, los invitados abandonen el lugar con más rapidez. Si prolongas el tiempo de la fiesta puede ser que tengas más gastos de los que tenías planeados por tener que extender la renta del lugar, el tiempo que tenías contratado al DJ y las bebidas que se consumen. El staff tiene que quedarse hasta el final y aumentar tiempo de la fiesta siempre implica gastar en horas extra para los empleados que trabajan en el evento.


4. El drama se potencializa conforme avanza la noche


Lo que menos quieres el día de tu boda es tener drama. Claro que es imposible evitar el estrés el día de tu boda pero al menos en la fiesta procura disfrutar y dejar de lado el peso de la organización. Por eso, después de muchas horas, cuando ya solo quedan los invitados que se pasaron de copas, los novios que están discutiendo y uno que otro que le encanta bailar y pasarla bien, es buen momento para hacer tu retirada. Además a esas horas las posibilidades de accidentes también aumentan. No hay que ser fatalistas, pero no falta la que rompe un vaso y se corta o el que se cae por querer hacer un salto para impresionar a su pareja.


Pero si decides quedarte...


Si no estás lista para irte, no pasa nada. Finalmente es tu día y tú decides a la hora a la que la fiesta termina para tí. No sientas presión de despedirte de absolutamente todos. Si lo haces entonces puedes estar segura de que vas a ser la última en salir del lugar. Sólo toma de la mano a tu esposo y dirígete a tu nueva vida.

 

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