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Orgasmo simultáneo, ¿misión imposible?

En las despedidas de soltera, es común escuchar la interrogante de si se puede lograr un orgasmo simultáneo. El mito reza que, cuando sucede, es porque tienen una conexión muy profunda, se conocen demasiado y existe una buena relación entre ellos. Por el contrario, si no se logra, la creencia popular dictamina que es porque no existe nada de ello. Como resultado, vivir un orgasmo simultáneo se convierte en una búsqueda frenética.

Master y Johnson –el célebre matrimonio formado por un ginecólogo y una sexóloga– demostraron que la respuesta sexual de hombres y mujeres es distinta. Específicamente, la fase del orgasmo en el hombre es más corta que en su contraparte femenina. Es decir, ellos llegan al orgasmo mucho antes que nosotras. Y no es por egoísmo o falta de conexión, sino porque así lo exige nuestra anatomía. Además, el orgasmo femenino dura aproximadamente 15 segundos, mientras que el masculino puede llegar hasta los 10 segundos.

Según diversos estudios, la realidad es que solo el 15% de las parejas ha reportado haber experimentado un orgasmo simultáneo en algún momento de sus vidas. Y aunque es algo digno de contarse y recordar, no ha hecho más o menos maravillosa su relación.

No obstante, existen algunas recomendaciones que pueden favorecer el orgasmo, ya sea que se prolongue o agilice su llegada. Mis máximas para este tema, ideales para realizar juntos, son:

1. Respiración.

Aunque lo hacemos permanentemente, se trata de un elemento crucial en nuestro disfrute. Realicen sesiones de respiración en pareja. ¿Cómo? Siéntense en desnudez frente a la otra persona, toquen el corazón del otro con la mano e intenten sincronizar su respiración.

2. Erotismo.

Una de las formas en que vivimos el erotismo es con el juego previo. Generalmente, nos damos un par de besos, caricias y a lo que sigue. No obstante, hay que dedicarnos un rato más a explorar el paisaje corporal de nuestra pareja, sentir la textura de su piel, respirar su aroma, acariciar con todas las formas posibles de nuestro cuerpo y un largo etcétera.

3. Masturbación.

Es evidente que para disfrutar, hay que disfrutarse. La masturbación debe ser parte de la rutina sexual a nivel personal, pues únicamente al conocerte, puedes expresar lo que te gusta, cómo te gusta y de qué manera se te facilita llegar al orgasmo. Por supuesto, otro factor es lo rico que resulta enseñarle a la pareja cómo lo hacemos. Obviamente, es una práctica que no solo puedes llevar a cabo en solitario, sino también acompañada.

4. Ejercicios de Kegel.

Son las contracciones que hacemos para trabajar los músculos del suelo pélvico y que ambos géneros podemos realizar. Para empezar, es muy fácil identificar cómo hacemos las contracciones, mismas que suceden cuando orinamos y podemos detener el flujo de la orina o dejarlo salir. Una vez integrada esta acción de contraer-relajar sin necesidad de ir al baño, estás trabajando tus músculos. Al mismo tiempo, debes practicar tu respiración: inhalas cuando contraes, exhalas y relajas. Inicia con tres series de ocho contracciones-relajaciones por la mañana, tres series por la tarde y las últimas tres por la noche. Cada 15 días vas aumentando dos contracciones-relajaciones a tus series.

Cabe mencionar que, estos ejercicios, en el caso de las mujeres, benefician la pronta llegada del orgasmo y, en los hombres, la prolongan. Por ello hacen más duradero el disfrute.

5. Estimulación en pareja.

Existe otra forma de ayudar a la pareja femenina: masajear su clítoris mientras sucede la penetración. Por supuesto, es necesario realizar posturas que permitan esta acción.

6. Comunicación.

¡Es esencial! Si tu comunicación emocional es efectiva y tu relación de pareja es adecuada, serás capaz de expresar lo que te encanta y lo que no en la cama. Por su puesto, hay formas de decirlo que nada tienen que ver con reclamar o responsabilizar a la otra persona de tu placer. Por ejemplo: “Cuando me acaricias la espalda siento delicioso”, en lugar de “odio cómo me tocas”. ¿Notas la diferencia?

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En conclusión, los encuentros sexuales son diversos e infinitos, y también influyen en ellos cuestiones como la etapa en la que se encuentra la pareja, cómo está la dinámica en este momento, cómo te sientes con tu cuerpo, el grado de estrés o relajación en que te encuentras con base en el contexto laboral, familiar y emocional.

De igual forma, te pido que te relajes, disfrutes y que no hagas de las relaciones sexuales, una búsqueda de un resultado, sino que goces del proceso y permitas que todas las sensaciones sucedan. Al final de cuentas, lo más importante es compartirse. Si en el camino ocurre un orgasmo simultáneo, ¡qué maravilla!

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Sexóloga Fernanda Zárate

Grafofílica, romántica de clóset y amante de los postres. Fanática de sonreírle a la vida, apostarle al amor y posibilitar encuentros. Escéptica del destino y de decir “no se puede”. Tiene un gusto no culposo por los libros tristes, los pueblos mágicos, el caldo de pollo y la nieve de mamey. Su frase: "Haciendo del mundo, un lugar más porno". Se refiere, de manera ocurrente, a su compromiso para educar en la sexualidad; por un mundo incluyente y lleno de amor, donde la infinidad de expresiones sexuales, sean aceptadas y respetadas.

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