Matrimonio sin hijos: ¿cuáles son las ventajas?

El objetivo final de un matrimonio no tiene por qué ser "formar una familia". No hacerlo también es una opción.

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Por: Nupcias Magazine

Estás enamoradísima y no podrías estar más segura de que quieres casarte con él. Entonces lo deciden: irán al altar e unirán sus vidas por siempre. Se irán de luna de miel y comenzarán una vida en pareja. ¿Qué sigue?

Para muchas parejas, la respuesta natural sería “formar una familia”. Y es que, durante muchos años, tener hijos era considerada la finalidad última del matrimonio: una pareja que decidiera no procrear era considerada atípica, y los rumores no tardaban en aparecer (“¿Será que ella es infértil?”, “tal vez él le es infiel…”). Pero las cosas han cambiado.

Cada vez son más los matrimonios que optan por no tener hijos y que no sienten ningún remordimiento por ello. Podría decirse que hoy día las mujeres gozan de mayor libertad para decidir su futuro sin miedo a que la sociedad las señale. Aunque formar una familia ha de ser maravilloso, también lo es elegir una vida en pareja sin hijos de por medio. Aquí, algunas ventajas de la segunda opción. ¿Se te ocurren otras?


Más tiempo para ti misma

Es un hecho que tener un hijo significa hacer de otra persona tu prioridad. Los horarios, deseos y necesidades de un pequeño se imponen a los de su madre, y eso puede llegar a ser abrumador. ¿Te gustaría tener todo el tiempo del mundo para llevar a cabo proyectos propios y consentirte? Entonces quizá prefieras pensarlo dos veces antes de procrear.

Más intimidad con tu pareja

No queremos asustarte, pero muchas veces los hijos absorben toda la atención de los padres y el vínculo amoroso de éstos termina por debilitarse. No tener hijos implica que puedes estar mucho más tiempo con tu pareja: salir a cenar a restaurantes, ir de viaje por el mundo, tener sesiones románticas por la noche... ya sabes a qué nos referimos. 

¿Mejor vida sexual?

Lo anterior podría estar íntimamente ligado con una vida sexual más satisfactoria. Tendrán todo el tiempo que deseen para inventar juegos nuevos, experimentar afuera de la recámara y pasar horas enteras debajo de las cobijas. No suena nada mal.

Más ingresos

No tener hijos significa que tendrás mucho más dinero disponible para lo que se te antoje: comprarte una casa, hacer ese viaje que siempre soñaste, invertir en un negocio, darte algunos lujos, etcétera. 

Más vida social

Tu vida no tendrá por qué reducirse a tus hijos: que si hay que recogerlos de la escuela, darles de comer, llevarlos al médico, hacer la tarea con ellos... podrás dedicar tiempo a ir al cine, salir con tus amigas (claro, las que no tienen hijos), organizar cenas o tomar clases de baile.

Mejor preparación profesional

Quizá mueras por tomar clases de francés, inscribirte a cuanto diplomado se te ponga enfrente o viajar a otros países por cuestiones de trabajo. ¿Quieres estudiar una maestría? Nada te detendrá. 


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