Kamasutra: 4 posturas eróticas para tu luna de miel

Conoce las lecciones eróticas de la cultura hindú y disfruta al máximo tu viaje de casados

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Por: Daniela Vega

Ahora que comienzas una aventura en pareja, aprende de las enseñanzas sobre erotismo y amor de la antigua cultura hindú y disfruta al máximo tu luna de miel.

En la India antigua no existían restricciones a la hora de explorar el sexo. Los nobles invertían tiempo, dinero y esfuerzo en la ciencia del placer, buscaban conocer cada uno de los artilugios del amor y desmenuzaban el erotismo en busca de sensaciones fuera de lo terrenal. Fue Vatsyayana, sabio oriundo de Benarés (una de la siete ciudades sagradas del hinduismo, situada a las orillas del río Ganges), quien inventó una guía de etiqueta sexual llamada Kama Sutra, que más allá de ser un manual de posturas sexuales, es una guía para llevar una vida virtuosa.

El placer de conocerse

Una parte fundamental en toda relación de pareja es el sexo. Sin embargo, antes de experimentar con posturas y técnicas sexuales, es preciso que cada miembro conozca su cuerpo y aprenda qué zonas son las que requieren mayores caricias para encender la flama.
A
unque para muchas personas las áreas más sensibles son los genitales, orejas, senos y glúteos, algunos desarrollan mayor sensibilidad en otras, como pies y manos. Y es que la piel está dotada de abundantes terminaciones nerviosas que reaccionan ante el más mínimo cambio de temperatura y roce. No en vano, la epidermis es considerada el órgano más grande y sensible de todo el cuerpo. ¡Experimenten y aprendan!

Atmósfera ideal

La concentración juega un papel fundamental en una vida sexual plena. Por ello, deben crear un ambiente propicio, desde velas para producir una iluminación romántica hasta decoración en el techo de su habitación. Si el pudor se los permite pueden tener las cortinas corridas, pero también mantenerlas cerradas para generar un espacio íntimo y cómodo. Los aromas de bergamota, pachulí o rosa son ultra románticos; sin embargo, cada pareja puede elegir su propia fragancia amorosa. Diseñen su propio entorno y háganse de las herramientas necesarias para regocijarse aún más con la experiencia.

Diseñen su entorno y háganse de las herramientas necesarias para regocijarse con la experiencia.


¡Inicia la aventura!

Para que sepas por dónde empezar, te compartimos algunas posturas clave. Den rienda suelta a su imaginación y sean flexibles para disfrutar sin límites. ¡Que la diosa del amor les acompañe!

La rana

Él está en cuclillas con las piernas abiertas, mientras ella se sienta sobre sus muslos con las piernas separadas. En esta posición él mantiene un vaivén mientras ella permanece quieta, aunque en el sexo no hay reglas y ambos pueden moverse. Para estar cómodos y tener una penetración más profunda, coloquen una almohada debajo de ella. Si les resultara cansado, la mujer puede recargar su espalda sobre la cama.

Dosel de estrella

Él debe sentarse con las piernas estiradas y la espalda firme y recta. Ella se sienta de lado entre sus piernas para ser penetrada. Después, pasará una de sus piernas sobre la cabeza de su pareja, puede dejar una abajo o ambos tobillos sobre los hombros de él. La mujer deberá sostenerse con sus manos apoyadas al piso, al tiempo que él sujeta a su pareja por la cintura para acercarla y alejarla con movimientos rítmicos. Sujétense por las muñecas y déjense caer sobre sus espaldas (coloquen un par de cojines de cada lado para estar más cómodos).

El pavo real

Inicia con la mujer sentada sobre un mueble con las piernas separadas, él se posa en cuclillas frente a ella y la penetra suavemente. Él la toma por los glúteos para levantarse unidos, ella deberá estar sujeta con los brazos sobre su cuello y rodearle la cadera con las piernas. El vaivén se da cuando ella se impulsa hacia su pareja mientras él la sostiene y ayuda a moverse. Para descansar, ella puede colocarse de pie frente a él manteniendo la unión. 

El sultán

En esta posición él se deja mimar y será ella quien domine. Inicia con ella sentada erguida en la cama con las rodillas separadas y las plantas de los pies frente a él, quien se sentará entre las piernas de su amada para penetrarla y abrazarla y comenzar así un movimiento cadencioso. Después, él deberá tumbarse de espaldas en la cama y cuando esté cómodo subir sus piernas a los hombros de ella. Ella podrá quedarse quieta y emplear los músculos de su pelvis para acariciar el miembro de su marido.

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