11 cosas que cambian cuando vives con tu pareja

Surgirán nuevos retos, dudas y placeres

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Por: Paulina Santibáñez

Los nervios de verse, las mariposas en el estómago, las ganas de estar juntos cada instante… Estas son emociones que todas las parejas experimentan al inicio de una relación, pero que, con el tiempo, se van disolviendo para dar paso a otras emociones más profundas y duraderas.


La relación cambia aún más cuando las parejas deciden mudarse juntas. Y es que dormir en la misma cama y compartir clóset, baño y refrigerador no es cualquier cosa (no por nada dicen que no conoces realmente a alguien hasta que no vives con él).


No me malentiendan; este cambio no es malo, sino todo lo contrario. No hay nada más gratificante que despertar todos los días al lado de la persona que amas. Pero esto no quiere decir que vivir bajo el mismo techo no plantee algunos retos.


¿Qué cambiará cuando comiences a vivir con tu novio –independientemente de los años que lleven juntos–? Veamos…


1. Entenderás la importancia de darse su espacio.


Si bien antes aprovechaban cada oportunidad para estar pegados como muéganos, una vez viviendo juntos sabrán que es crucial darse un espacio para que cada quien haga lo suyo.


2. Aprenderás a hacer concesiones.


¿Esos ronquidos ensordecedores? ¿La pasta de dientes mal aplastada? Lo siento, pero tendrás que aprender a lidiar con eso todos los días. La tolerancia se convertirá en tu principal aliada.


3. Tendrán más intimidad (a veces demasiada).


Se verán en calzones, con lagañas, despeinados… Pero no te asustes: lejos de perder la magia, generarán una conexión más profunda y un entendimiento mutuo.


4. Sus encuentros se volverán menos frecuentes.


Al vivir juntos, conforme pasen los años, puede que sus encuentros íntimos (ya sabes a qué me refiero) se vuelvan menos frecuentes. Eventualmente, éste será un tema que deberán tratar si no quieren que se convierta en tabú.


5. Guardarás tus pijamas sexys.


Tus babydolls y conjuntos de lencería permanecerán bien guardados en un cajón. Él te verá todo el tiempo en pijamas de animalitos.


6. Dormirás de cucharita.


¿Te encanta dormir en forma de cruz? ¿Acostarte boca abajo y esparcirte por toda la cama? Tengo noticias para ti: ya no podrás hacerlo. Tu nueva modalidad de sueño, y a la que deberás adaptarte te guste o no, es el cuchareo.


7. Tendrán que poner reglas.


A menos que quieran vivir en completa anarquía, tendrán que establecer algunas reglas –por ejemplo, no revisar el celular mientras estén en la mesa–. No suena nada divertido, pero será más que necesario.


8. Nada de “darse un tiempo”.


¿Discutieron? Olvídate de dejar que “las cosas se enfríen”. Al final del día dormirán juntos, así que, a menos que quieran dormir en extremos opuestos de la cama, deberán aprender el difícil arte de comunicarse para resolver sus problemas lo antes posible.


9. Compartirán todo.


Sí, TODO. Olvídate de tener cosas solo para ti: cuando vives con tu pareja, todo se vuelve automáticamente de ambos. Hazte a la idea de que él se comerá tus barras de dieta, usará tu desodorante y se terminará tu champú carísimo.


10. Tendrán que hablar de dinero.


Sí, eventualmente deberán tener “esa plática” nada romántica. Esta etapa más realista incluirá sentarse juntos durante un buen rato a desglosar gastos, hacer presupuestos y ver la forma en que se dividirán la renta, el súper, el gas, el agua... y bueno, todas esas cosas que pagan los adultos.


11. Perderás un poco (sólo un poco) de tu independencia.


Digamos que ya no podrás tomar decisiones completamente por tu cuenta, y es que compartir el techo también supone compartir las decisiones. Suena terrible, pero tiene su lado bueno: siempre habrá alguien que velará por ti, y tú siempre velarás por ese alguien. Así ya no suena tan mal, ¿verdad?

 

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