Cómo involucrar a tu novio en la planeación de la boda

Invita a tu prometido a ser parte de esta maravillosa aventura.

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Por: Nupcias Magazine

Compartir la tarea de organizar un enlace es una experiencia irrepetible, además de un buen entrenamiento para su vida en pareja. Aquí algunos consejos para que sea más que el protagonista de una historia de amor.

Cada vez son más los hombres que se involucran en la organización de su boda, sin embargo, algunos siguen perdiéndose divertidos e inolvidables momentos porque no se les toma en cuenta a tiempo, prefieren dejar todo en manos de un experto o no tienen idea cómo o por dónde iniciar. Si tu novio aún no da señales de querer implicarse en la disposición del enlace, es momento de hacerlo partícipe.

Más que una boda

Él es igual de importante que tú frente al altar, pero también es clave durante la planeación de todo el evento. La boda es el primer proyecto que viven en pareja, de los muchos que deberán construir en un futuro, por eso es trascendental que lleguen a acuerdos y tomen juntos desde las decisiones más importantes, hasta las más triviales.

Estructurar un acontecimiento de tal magnitud es una excelente oportunidad para conocerse mejor como pareja y avanzar sus lazos afectivos, pues les ayudará a comunicar de forma efectiva los deseos y necesidades de cada uno; aprenderán a ceder y respetar las decisiones del otro; habrá un nutrido intercambio de ideas que los obligará a organizarse como equipo; y les enseñará a administrar sus finanzas.

Esto no sólo aplica para la ceremonia y el festejo, también para la luna de miel: entre más involucrados estén en el proceso de planeación, más  gratificante será el resultado. “Cada uno debe aportar sus ideas y sus gustos para que el enlace tenga el sello de ambos; bodas hay muchas y los protocolos casi siempre son parecidos, pero la diferencia radica en poder plasmar la personalidad de los novios en todo el evento”, asegura Mary Gaby Llamas Zesati, Wedding Planner de MG Bodas & Eventos.

Por dónde iniciar

El  primer paso es decidir el tipo de  boda que desean celebrar, marcar una fecha y horario, el lugar donde quieren que se haga el enlace, qué estilo de prefieren, el número de invitados y cuál es el presupuesto con el que cuentan.

Una vez definidos estos cinco puntos, deben armar su propia checklist y dividirse las responsabilidades según el tema que más le interese a cada quien. “Muchas mujeres se enfocan en la decoración, los detalles de la recepción o el color de las damas, pues somos más visuales que los hombres”, sostiene Llamas Zesati.

“Ellos son más estructurados en general, un Excel que contenga el presupuesto y un formato de las necesidades de una boda, lo hará sentirse seguro y con los pendientes resueltos”.

No dejes que tu prometido se desentienda, impúlsalo a interesarse por tareas que le gusten, lo complementen o disfrute, como la selección musical, la preferencia del alcohol y las bebidas que se servirán, la renta del auto que los llevará a la fiesta o la planeación de la luna de miel. “Por lo general, existen actividades en las que ellos se preocupan más, tú como novia debes saber cuáles son. No temas proponerle que te ayude en la elección de las invitaciones, por ejemplo, te puede sorprender gratamente su punto de vista”, asegura la especialista en bodas.    

También es importante tomar en cuenta las ideas del novio, porque al primer desplante podría no volver a participar. “Creo que muchas veces ellos se van alejando de la organización, diseño y disposición de una boda para evitar conflictos, porque la novia no permite que nadie se involucre”, apunta la especialista
Llamas Zesati. ¡Evita el síndrome bridezilla! Ellos tienen derecho y pueden involucrarse en el proceso, deben ser un equipo donde ambos decidan. “Hazle saber lo importante que es su opinión, así como cuánto lo necesitas”.

Una vez asignadas las tareas de cada uno, deberán poner deadlines. Determinen una fecha límite para cada responsabilidad y revisen cada semana su cumplimiento, para que no les gane el tiempo, juntos resuelvan pendientes y se apoyen ante cualquier eventualidad.

En el plano económico

No existe una regla, pero la tradición indica que la novia debe pagar la fiesta, el banquete, la música, la decoración y otros detalles que envuelven esta parte de la celebración. A él le corresponde hacerse cargo del vestido de la novia, la luna de miel, la ceremonia religiosa y, en algunas ocasiones, las invitaciones, así como su propio ajuar. Sin embargo, no hay un protocolo estricto y las costumbres varían de familia en familia.

Recuerda la premisa de que cada pareja es diferente, “lo más importante es platicar desde un principio el tipo de boda que van a querer y establecer un presupuesto”, sugiere la experta en bodas. “Con la decisión tomada, comuníquenlo a sus parientes para que todos se ajusten a sus planes y finanzas”. Si los dos están de acuerdo en que ambas familias participen económicamente, también deben tolerar la implicación de terceros en el desarrollo de su evento.

Eviten roces y decidan hasta dónde se puede involucrar gente externa en la planeación y organización de su enlace; no olviden que es preferible que se comprometan los dos y decidan en conjunto, a implicar a otras personas. La idea no es que lo hagan todo solos, sino que tengan las cosas lo suficientemente claras para evitar conflictos en un momento de felicidad.

 

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