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Cómo encender la llama (otra vez)

Siempre pensaste que después de la boda tu vida sexual sería un torbellino de gratas emociones, y sin embargo, les ha sido difícil acoplarse o el deseo sexual ha disminuido. No permitas que se vuelva una pesadilla, recupera la libido extraviada y den rienda suelta al erotismo.

1. Conózcanse a fondo

Al igual que cuando comenzaron a salir y querían descubrir todo sobre el otro, ahora es muy importante saber las predilecciones de la pareja, no solo si prefiere el helado de chocolate al de vainilla, hay que hurgar en lo más íntimo.

Conocer la anatomía femenina y masculina para saber qué botones se deben tocar y encender la chispa en la pareja. Mientras más se conozcan y reconozcan su cuerpo, sabrán leer mejor las señales durante un encuentro sexual. Esto se logra poco a poco, pero se practica a diario.

Vuélvanse cómplices y compartan lo que les gusta y cómo les gusta, también aquello que les disgusta y no estarían dispuestos hacer.

2. Ejerciten el intelecto

La mente es nuestro órgano sexual más poderoso, ¡es momento de estimularla! Los expertos aseguran que cuando pensamos (positivamente) en sexo, lo llamamos.

En otras palabras, “para desear hemos de tener presente lo carnal, recrearnos en ello, vivir con ello”, asegura Sylvia De Béjar, especialista en sexualidad y relaciones de pareja.

Se vale ansiar volver a casa para encontrar a la pareja rendido a tus deseos o imaginarte en una situación erótica al salir de la oficina, practicar los ejercicios de Kegel también te mantendrá en forma y llenará de combustible tu libido. 

3. Efecto literario

Es muy cierto que leer despierta la imaginación. Busquen novelas de fuerte componente carnal, literatura erótica verídica, perversa, sensual y lujuriosa, para resucitar el deseo.  

No me refiero a la trilogía de E.L. James, sino a títulos clásicos que disparan el deseo desde la primera página, para muestra: Historia de O, de Pauline Réage; Las edades de Lulú, de Almudena Grandes; Justine o los infortunios de la virtud, del Marqués de Sade; Delta de Venus, de Anaïs Nin; La Llave (Kagi), de Junichiro Tanizaki o La Venus de las pieles, de Leopoldo von Sacher-Masoch.

4. Incluyan un masaje erótico

“Todo masaje es sensual hasta cierto punto, pero un masaje erótico tiene como objetivo excitar sexualmente”, afirma Susan Mumford, en su libro Masaje Sensual.

Acaricia y explora diferentes partes del cuerpo de tu compañero, observando las sensaciones y respuesta que producen tus mimos. Inicia de forma pausada y con las puntas de los dedos.

Aumenta la intensidad inventando técnicas propias y usando no solo las manos, sino también los pies, la respiración y el cabello.

El tacto es el principal sentido que se pone en juego, pero no subestimes a la vista, pues quien ejecuta el masaje se deleita visualmente.

Tip. Antes de comenzar, calienta un poco de aceite esencial sobre la palma de tus manos, recurre al sándalo, pachuli e ylang-ylang, pues tienen fama de afrodisíacos

5. Despierten los cinco sentidos

Descubrir que los objetos más comunes pueden ejercer cierta atracción erótica es sencillo si se tienen bien entrenados los sentidos. ¿Cuántas veces tu olfato no te ha transportado a otra dimensión? ¿Te has sentido deseada al escuchar un piropo?

Déjate llevar por los olores, sonidos, colores, formas, sabores y temperatura de lo que te rodea. Cierra los ojos y experimenta con un juego de sábanas de seda, la delicadeza de una pluma o el frío tacto de un hielo.

Toca, degusta y acaricia las diferentes texturas que existen a tu alrededor y que pueden resultar placenteras para ambos.

6. Estimulen el apetito sexual

Es clásico escuchar que “el mejor afrodisíaco es el amor”, sin embargo, no estamos aquí para reafirmar nuestros votos, sino para aumentar el deseo carnal.

La madre naturaleza nos entrega varias delicias como el ginseng, azafrán, ajo, vino tinto y chocolate oscuro, que suben la libido, optimizan el rendimiento, estimulan el impulso, la potencia y aumentan los niveles de serotonina y endorfinas.

7. Busquen material lascivo

Atrévete a compartir con tu pareja imágenes explícitas sobre sensualidad y sexualidad, tomen nota y llévenlas hasta su habitación —si les agrada la idea— para aderezar sus encuentros.

Pueden empezar con Candida Royalle, de Femme Productions, varios terapeutas la recomiendan para mejorar la sexualidad femenina.

Puzzy Power o Ninfomanía de Lars von Trier son otra posibilidad, al igual que La gran comilona, de Marcello Mastroianni.

8. Armen historias

Compartir la misma definición de amor y deseo es importante cuando se vive en pareja. El siguiente ejercicio les ayudará a conocer qué buscan y desean, así como a evitar malentendidos. Escriban una fantasía erótica, denle forma de cuento o hasta novela.

Escribir es terapéutico, porque les permitirá conocerse en un plano más íntimo y será un ejercicio para congeniar diferencias en el terreno sexual. Si el dibujo o la pintura se le facilita a alguno, anímense a ilustrar una de sus historias o tomen la cámara de foto o video y conviértanse en los protagonistas de sus propias fantasías.

9. Jueguen

Transforma todo el cuerpo de tu pareja en una zona erógena con el juego Tócame donde nunca antes me hayas tocado. La idea es dejar de hacer lo que siempre haces. Olvida las zonas obligadas.

Ordena a tu pareja que se quite la ropa o retírala tú (desde aquí comienza la diversión). Pídele que se acueste y se ponga cómodo. Déjate llevar por el instinto, prueba diferentes formas de estimularle y, más allá de dejarte llevar por su reacción, pídele sus impresiones.

Tip 1. Como en todo juego, antes de comenzar a jugar, es clave explicar las reglas de manera clara y determinar los límites. Hasta dónde queremos llegar y qué estoy dispuesto a hacer.

Tip 2. Nuca, palma de las manos, pies, cráneo, interior de codos y rodillas o los hoyuelos que se forman al final de la espalda, son zonas que a veces olvidamos. 

10. Un toque BDSM

Darse unas cuantas palmaditas en la zona baja de la espalda, en la comodidad de tu hogar, puede despertar la lujuria conyugal.

“El objetivo es que quien recibe se relaje, que la sangre vaya centrándose en la zona y aumentar la excitación”, asegura De Béjar. El placer no reside en la fuerza sino en el juego de ser sometido o ser dominante, así como el preámbulo. Vayan de menos a más, la prueba y error son la constante para acertar.

Tip. Tengan una palabra clave para saber cuándo parar, eviten “no”, “alto” o “para”, decídanse por una frase que no tenga nada que ver con la intensidad o asertividad, por ejemplo “dorado”.

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