Cómo debes guardar tu vestido de novia después de la boda

A diferencia de una prenda cualquiera, guardar tu vestido implica un proceso especial

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Por: Érika Gutiérrez

Después de todo el esfuerzo, tiempo y recursos que invertiste en encontrar el vestido perfecto para uno de los días más importantes de tu vida, seguro querrás conservarlo en las mejores condiciones. Quizá para seguir con la tradición de entregárselo a tu hija cuando llegue su día, o simplemente para sacarlo dentro de algunos años y recordar detalladamente toda la historia del momento en el que contrajiste matrimonio con tu ahora compañero de vida.

Para que no te desilusiones cuando veas de nuevo el hermoso vestido que portaste mientras dabas el “sí”, te traemos una lista de cuidados para que permanezca como nuevo por décadas.


Lávalo


No tardes más de dos semanas en llevarlo a una tintorería especializada
en prendas delicadas porque las manchas que pueda tener, se vuelven resistentes con el tiempo. Si te vas de luna de miel, y llevarlo tu misma te resulta imposible por los tiempos, pídeselo a alguien de confianza como a tu mamá o alguna de tus damas. No querrás que las manchas se oxiden y permanezcan para siempre.


Platica con el diseñador o con quien te vendió el vestido para que te aconseje sobre los cuidados que debes tener al mandarlo lavar porque puede tener materiales delicados que no toda tintorería maneja.


Encuentra la caja ideal


Busca una caja linda que sea lo bastante amplia para guardar el vestido sin apretarlo demasiado y no se marquen demasiado los dobleces. Es recomendable que la caja esté forrada por dentro con una tela delicada, como seda, para protegerlo de cualquier amenaza como el cartón o la madera. 


Ahora, encuentra un lugar para la caja en el que no esté expuesta a la humedad, al polvo, ni a cualquier tipo de insecto y donde no interfiera con tu vida diaria, donde no te estorbé y sepas que estará bien resguardado.


No te recomendamos que lo guardes en una bolsa de plástico porque puede tornarse amarillento, tampoco lo dejes colgado porque puede perder su forma debido al peso. Sácalo cada década para enviarlo de nuevo a la lavandería, y así prevenir el moho y los malos olores.


Dobla y usa papel de seda


Cuando tu vestido esté limpio y ya tengas el lugar en donde lo guardarás, necesitarás papel de seda o tisú de color blanco para ponerlo en cada pliegue del vestido y así prevenir roturas, rasgaduras o manchas debido a la perdería o lentejuelas.


Comienza a doblarlo con mucho cuidado, asegurándote de no rasgarlo o arrugarlo de más, entre cada doblez coloca el papel de seda. Al finalizar, mételo en la caja, séllala con cinta o con un lazo, y guárdalo.


El proceso es tardado, pero si lo haces bien, está garantizado que tu vestido permanecerá sano, salvo y blanco durante muchos años, lucirá como el primer día en que lo viste y te traerá los recuerdos y sentimientos de tu hermosa boda.

 

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