Máximo Bistrot: las claves de un negocio exitoso en pareja

Foto: maximobistrot.com.mx

Gaby López, dueña de Máximo Bistrot, comparte la experiencia de su negocio compartido.

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Por: Paulina Santibáñez

A primera vista, el local ubicado en Tonalá 133, en la colonia Roma, no tiene mucho de especial. Pero esta fachada austera alberga uno de los mejores restaurantes de la capital mexicana y, a decir de muchos, del país. Se trata de Máximo Bistrot, un lugar reconocido por la frescura y calidad de sus platillos y por su intachable servicio. Comer en este multipremiado restaurante es un privilegio: es tal la demanda que, en ocasiones, las reservaciones deben hacerse con varias semanas de anticipación. 

Detrás de este exitoso negocio se encuentran Gaby López y Eduardo García, un matrimonio que ha sabido superar un reto doble: por un lado, el de mantener un negocio a flote y, por el otro, el de aprender a trabajar en pareja. ¿Cuáles han sido los factores clave en el éxito de este negocio compartido?


Compatibilidad, la base

“Lalo y yo nos conocimos mientras trabajábamos con Enrique Olvera. Yo trabajaba en el Condesa DF y Lalo llegó para renovar el menú. Empezamos a salir. Ambos teníamos el sueño de abrir un restaurante, y pronto nos dimos cuenta de que era una gran oportunidad hacerlo juntos. Nos complementábamos bien, él en la cocina y yo con el know-how. Después de un tiempo él renunció a su trabajo, entonces en la cocina de Pujol, y yo al mío, en el hotel Brick de la Roma”. 

“Nos dimos cuenta de que para planear nuestro proyecto debíamos alejarnos de la ciudad. Decidimos irnos un año a un hotel en Yelapa, Jalisco, una playa medio escondida a la cual sólo se tiene acceso por lancha. Ahí nos hicimos cargo del restaurantito, con capacidad para sólo 20 personas. Él cocinaba junto con un ayudante y yo hacía de todo: era mesera, cajera… Fue un buen entrenamiento. Ahí fue donde verdaderamente nos dimos cuenta de cómo sería trabajar juntos”. 

“En esta etapa aprendimos que para trabajar juntos debíamos separar el trabajo de nuestra relación de pareja. Una cosa es lo que se vive adentro del restaurante, y otra, lo que sucede afuera. Obviamente no fue fácil aprender a trabajar juntos, mucho menos en un negocio tan estresante como éste”.


Primera tarea: delimitar responsabilidades

“Lalo y yo siempre tuvimos claro quién se haría cargo de qué. Yo estudié administración de restaurantes, tenía experiencia en el campo del servicio y la administración. Él ha cocinado durante toda su vida. Al final, las decisiones de la cocina las tomaría Lalo, y yo las que tienen que ver con lo demás. Pero eso no quiere decir que no valoremos la opinión del otro. Finalmente, pusimos este negocio porque a los dos nos apasiona la experiencia de la comida y porque tenemos mucho en común”.



Foto: Máximo Bistrot

La cercanía, ¿ventaja u obstáculo?

“Considero que nuestra relación de pareja ha sido la base del éxito. Tener un restaurante supone un trabajo muy demandante. Probablemente, si estuviéramos casados con personas ajenas al negocio no entenderíamos muchas cosas: la cantidad de horas que debemos dedicar al trabajo, el estrés que vivimos todos los días… esas son cosas que, a la larga, pueden desgastar cualquier relación. En cambio, nosotros lo entendemos. Transmitimos esa misma cercanía a nuestros clientes: nos gusta recibirlos, atenderlos personalmente, reconocerlos cuando regresan, hacerlos sentir como si los estuviéramos invitando a nuestra propia casa a cenar”.


Más allá del negocio

“Por supuesto, es importante alimentar una relación más allá del trabajo. A los dos nos gusta viajar, pues nos ayuda a inspirarnos, acomodar ideas y desconectarnos un poco del día a día. Cada tres o cuatro meses nos tomamos una o dos semanas para irnos de viaje solos. Esos días cerramos el restaurante, pues no queremos que un cliente viva una mala experiencia mientras no estemos. Creemos que, más que ayudarnos, abrir el negocio mientras estemos lejos nos podría perjudicar. Muchas veces, los días que cerramos (domingo y lunes) nos escapamos a algún hotelito afuera de la ciudad y aprovechamos para platicar de nosotros. Procuramos evitar que todo sea trabajo, trabajo, trabajo”.


“It’s not personal, it’s business”

“¿Qué consejo le daría a las parejas que están por iniciar un negocio? Que tengan paciencia y mucha empatía. Que aprendan a ponerse siempre en los zapatos del otro para entender por lo que está pasando. Y, sobre todo, que sepan discernir entre lo que pasa adentro y afuera. No hay que tomarse tan a pecho las cosas que suceden en el negocio. Después de todo, it’s not personal, it’s business”.

 

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