Chefchaouen, la hipnotizante ciudad azul de Marruecos

Para unas vacaciones exóticas en pareja, este poblado enclavado en las montañas es una opción ideal.

Imprimir Enviar

Por: Nupcias Magazine

Quizá mueran de ganas de salir de la rutina y viajar a algún destino exótico para sumergirse en otro mundo. De ser así, Chefchaouen, un encantador poblado asentado entre las montañas de Marruecos, es una excelente (y muy romántica) opción. Su principal distintivo son las fachadas de su centro histórico, pintadas todas de azul y blanco, una paleta que contrasta con el escenario desértico circundante.

Fundada en 1471, Chefchaouen funcionó en un inicio como una fortaleza morisca para los exiliados españoles. Hoy día, la ciudad es un mosaico de culturas: en ella conviven miembros de la tribu Berber, originaria de África, musulmanes y judíos, así como descendientes de exiliados moriscos que vivieron en España en el siglo XV.




Callejón de la medina de Chefchaouen, el centro histórico de la ciudad.

Se dice que el barrio antiguo de la ciudad está pintado de azul debido a una creencia judía, que sugiere que este color pintado en recintos religiosos evoca el poder de dios. Por tradición, el resto de las fachadas se cubrió con el mismo tono.

Recorrer los callejones estrechos de este pintoresco barrio es una experiencia fuera de serie. Aquí se toparán con decenas de vendedores callejeros, quienes en sus puestos ofrecen vajillas de plata, joyería, cobijas tejidas a mano, alfombras, especias y mucho más. Admiren a los miembros de la tribu Berber, quienes usan sombreros decorados con cuentas de colores vivos.




Los judíos creen que el color azul evoca el poder de dios.

La comida merece mención aparte. Condimentada con cientos de especias, es un verdadero deleite para el sentido del olfato y para el paladar.
Visiten las panaderías por la mañana y prueben el crujiente pan horneado en horno de madera. De comida, no dejen de probar el tagine, el platillo más típico del sitio: está preparado con pescado o pollo, vegetales, más de 30 especias –incluyendo paprika, comino, canela y cardamomo– y aceite y servido sobre una cama de cuscús.

La tradición local dicta que después de comer se debe disfrutar una taza humeante de té. Cuélense en uno de los cafecitos de la ciudad y pidan uno de menta, el más tradicional.

Si son aventureros y aman la naturaleza, contraten un tour que los lleve por los alrededores de la ciudad, plenos de montañas, bosque y senderos por explorar. ¡Las noches estrelladas son excepcionales!


Tagine, platillo tradicional marroquí.

Fachadas azules y blancas del barrio antiguo de Chefchaouen.




Relacionado: República Checa, la joya romántica de Europa central

 

Especial montajes Especial maquillaje Especial destinos