Camas separadas: ¿la clave para un matrimonio exitoso?

¿Deberíamos compartir la cama aunque eso implique sacrificar nuestro descanso?

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Por: Paulina Santibáñez

Hace algunos ayeres dormir en camas separadas era una práctica común entre las parejas, producto de los tabúes existentes en torno a la sexualidad. Hoy día sucede todo lo contrario: dormir en camas o cuartos separados es casi inconcebible para los matrimonios modernos, habituados a dormir siempre bajo las mismas sábanas. Pero, ¿qué tan saludable es esta práctica a largo plazo?

En los últimos 10 años, un sinfín de estudios ha sacado a la luz las consecuencias negativas de compartir la cama. Por ejemplo, un estudio británico encontró que las personas que duermen con su pareja sufren 50 por ciento más trastornos del sueño que aquellas que duermen solas. ¿La razón?

Acostumbrarnos a los hábitos nocturnos de nuestra pareja puede resultar muy difícil, si no es que imposible. ¿Cómo evitar despertarnos en medio de la noche con sus ronquidos retumbantes? ¿Dormir profundamente mientras él se mueve de un lado a otro? ¿Soportar el sonido de la tele hasta altas horas de la madrugada?

Acurrucarse antes de dormir suena como algo muy romántico, pero tal vez pasar toda la noche juntos no lo sea tanto. Según los expertos, casi siempre existe un miembro de la pareja que sufre las consecuencias de compartir la cama: esa persona con el sueño liviano que se despierta con el sonido más ligero, la luz más tenue o el movimiento más suave. 


¿“Hasta que el sueño nos separe”? 

Aunque muchas personas afirman descansar profundamente al lado de sus parejas (“sus ronquidos me arrullan”), otras admiten tener sueños poco reparadores (“me da demasiado calor”, “me destapa en las noches”, “ronca como jabalí”, “se para tres veces al baño”, “madruga para ir a correr”, etc.). Más allá de incomodidad, despertarse continuamente por las noches podría ocasionar serios problemas de salud, como episodios de ansiedad y dolores de cabeza, entre muchos otros males.

La pregunta del millón es: ¿deberíamos compartir la cama aunque eso implicara sacrificar nuestro descanso?


La otra cara de la moneda

No todo son malas noticias. Varios especialistas defienden el hecho de dormir con la pareja, pues consideran que hacerlo ayuda a reforzar el vínculo amoroso. En su libro “Two in a Bed: The Social System of Couple Bed Sharing” (Dos en una misma cama: el sistema social de compartir la cama), Paul C. Rosenblatt, un psiquiatra de la Universidad de Minnesota, concluye que dormir en pareja es una práctica muy saludable. 

Según el especialista, las parejas que comparten la cama tienen una vida sexual más activa. Además, dormir con alguien más puede evitar emergencias médicas que de otro modo pasarían desapercibidas. Por último, esta acción proporciona un sentimiento de seguridad que permite descansar mejor.

Antes de resignarte a compartir la cama o correr a comprar tu propio colchón, pregúntate si dormir con tu pareja te trae más beneficios que molestias. Sólo entonces, cuando estés consciente de lo que tu cuerpo necesita, podrás tomar la mejor decisión.


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