Alberto Ituarte: El éxito de un servicio de banquetes

Ituarte en banquetes

Este chef y empresario encontró la fórmula del éxito sirviendo comida al momento.

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Por: Ana Blanes Cárdenas

Sabemos que una de las cosas más importantes de una boda, además de la ceremonia religiosa, es la fiesta. Ésta incluye la comida, la música, el lugar y por supuesto el servicio. ¿Quieres que tus invitados estén a gusto y se vayan con una sonrisa? Debes poner especial atención a los detalles que incluyas en la recepción, sobre todo respecto a la comida.

Alberto Ituarte, chef reconocido y dueño de Ituarte en Banquetes, siempre ha tenido claro que un buen servicio al cliente y un equipo leal es la fórmula perfecta para llegar muy lejos en los negocios.

Con un negocio de banquetes y cinco restaurantes en México (Alaia, Puerto Getaria, Zeru, Jerónimo y Emilio) Ituarte logró establecerse como uno de los grupos gastronómicos más importantes del país gracias a los servicios de primera calidad que incluyen alta cocina y preparado de la comida al momento.

Su casa de banquetes, que se describe como "cocina artesanal", fusiona la cocina clásica con la contemporánea y se caracteriza por utilizar materias primas de excelente calidad.

¿Después de más de 16 años de experiencia, qué negocio dirías que es más importante?
Los dos negocios son igual de importantes, empecé con los banquetes porque me di cuenta que había un nicho en el mercado que exigía mayor calidad en los eventos. Con las novias el nivel de exigencia es mucho mayor, aunque sólo se trate de hacer un menú.

¿Qué te diferencia de tu competencia?
Nosotros tenemos comida fresca y al momento. No me siento como una empresa de banquetes, sino como un restaurante puesto en casa, es decir, preparamos todo minutos antes de servirlo para que le sepa mejor a los invitados. Además de empresario soy chef y creo que es algo que los demás banqueteros no tienen. Para mí es importantísimo que las personas coman bien y que estén bien atendidas.

¿Cuál dirías que es tu fórmula para tratar con el cliente?
Me enfoco mucho en dar un trato personalizado y hacer que la gente se sienta como en casa. Como banquetero, debes sentirte parte del evento, por eso les hago un cuestionario muy sencillo para saber qué tipo de boda va a ser y entre todos armamos un menú.

Mi responsabilidad es guiar a la novia y hacerle ver que si va a tener una boda en donde el 80% de los invitados son jóvenes, la comida no puede ser muy gourmet o si es en Cuernavaca no puedes servir una sopa caliente. Las novias son clientes difíciles, te presionan y te exigen algo nuevo, pero eso es lo que me gusta porque ha hecho que mejore y me renueve.

¿Qué consejos les darías a las novias para una boda de día?
La preocupación de casi todas las novias no es tanto por la comida, sino que la fiesta dure mucho tiempo. Nadie quiere que se pierda la esencia por los amigos o tíos borrachos. Lo que yo les propongo es organizar la logística de los tiempos y que haya mucha comida.

Siempre les recomiendo que dos horas después de la comida se sirva por ejemplo una mesa de quesos, dos horas después una de esquites o tortas, eso con el fin de que la gente salga contenta.

¿Y a las que planean una boda de noche?
La digestión es más pesada, así que normalmente no sirvo salsas o cremas muy espesas. Hoy en día la gente no cena tanto, así que es mejor preparar platillos ligeros y deliciosos.

¿Cuál consideras que ha sido tu mayor reto?
Crear un equipo de trabajo fuerte. Me enfrento diario con el reto de que la gente que trabaje conmigo esté contenta y motivada para que me ayuden a que las cosas salgan bien. La clave es que crean en ti y que no haya rotación de personal, es como un matrimonio.

¿Qué características buscas en la gente que trabaja contigo?
Uno de los perfiles que siempre busco es que sea un buen ser humano, no me importa la experiencia, esa se la damos nosotros. Me gusta la gente noble, sencilla, con ganas de trabajar, que entiendan la dinámica de trabajo.

¿Qué factores contribuyen a tu éxito como marca?
Primero que nada la constancia. Siempre trato de que la comida sepa muy bien, sin importar dónde te atiendan. Eso es complicado con la gente que trabajo, ya que los que estudiamos esta carrera queremos innovar y crear platillos nuevos, pero deben entender que un platillo en específico siempre debe saber igual.  

Darle un buen servicio al cliente. Puede ser que la persona haya comido rico, pero si no le transmití un buen servicio puede que no regrese. Yo soy el anfitrión, por lo que debo asegurarme de que mi invitado esté cómodo y tenga un servicio más personalizado, por eso no permito la rotación de personal.

Estar al pendiente de los detalles. En una boda me importa que los invitados estén contentos, más que la novia. Siempre me fijo qué errores cometí, qué está de moda y qué puedo mejorar, la idea es tener un valor agregado.

 

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