8 cosas que nadie se atreve a decirle a una novia en la boda

Por prudencia, por educación o por seguridad propia...

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Por: Jordi Linares Rivas

Hay comentarios que nos guardamos por prudencia, otros por educación, algunos incluso para salvaguardar nuestra propia seguridad. Con el tiempo aprendemos a tratar a las personas y saber con quiénes podemos ser honestos en mayor o menor medida. Pero hay comentarios que sin importar la cercanía, no nos atrevemos a decir a ninguna novia.


"Cálmate / tranquilízate" (pero no en buen plan)


Pocos casos de éxito deben existir en los que una persona se haya tranquilizado después de que alguien le haya dicho "tranquila", las novias no son la excepción. Ayúdenlas, apoyénlas, dénles el avión o síganles la corriente pero jamás les pidan que se calme. Eso no solo aumenta la ansiedad, también despierta el enojo y nadie quiere despertar la ira de una bridezilla.


"Te ves gorda / mal"


Las novias siempre preguntan ¿me veo gorda? ¿me veo mal? y no importa si su maquillista la dejó pintada como drag queen o si el vestido le aprieta tanto que le saca el gordito, siempre vamos a responder que no y no, seguro hasta la chuleamos. Y no es por hipócritas, es simplemente porque la verdad no peca pero incomoda, y en este preciso momento también puede herir.


"No me gustó tu vestido"


Aunque nos parezca la cosa más fea y menos favorecedora del mundo, jamás alguien se atreverá a decirle en su cara a la novia que falló con su elección. Todos los invitados saben el tiempo y el dinero que seguramente invirtió en él y prefieren callar su crítica. Antes lanzan un falso elogio que arruinar la noche de la novia.


"Eres insoportable"


El círculo más íntimo de la novia vivirá su estrés de cerca y si tienen la mala fortuna de encontrarse frente a una bridezilla, habrá más de un momento en que quieran gritarle esas palabras en la cara. Pero ¿adivina qué? no lo harán.


"La comida está fría"


O "mi carne está dura". Es un hecho que esa observación no la callaremos, seguramente hasta lo comentamos con toda la mesa pero nadie será tan imprudente como para ir a decírselo a los novios. Porque además de ser de pésima educación y muy inoportuno, probablemente a los novios no les importe.


"No puedo creer que hayas gastado tanto" (con incredulidad de la mala)


Hay veces en que por curiosos o por azares del destino, nos enteramos de lo que le invirtieron a la boda y cuando llegamos a la fiesta no entendemos a dónde se fue todo ese dinero. Lo entiendo, me ha pasado y dan ganas de preguntarles porque seguramente les están viendo la cara. Pero es otra de las preguntas hacia los novios que nos llevaremos a la tumba.


"Mal" (cuando te pregunta ¿cómo te la estás pasando?)


"Súper bien, todo les quedó padrísimo, mil gracias" es la respuesta genérica que vamos a dar. Porque tendrías que ser muy mala persona para decirle a la novia que su fiesta está malísima, que solo estás esperando a la primer persona que se vaya porque además se casó lejísimos. Mentimos por cortesía.


"Yo me opongo"


Aunque Hollywood nos haya dañado y todos tengamos ganas de entrar corriendo a una iglesia para interrumpir una boda. Incluso si en verdad tenemos motivos para oponernos, la realidad es que pocos o ninguno será el valiente que se atreva a decirlo el mero día.

 

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