También él se estresa por la boda

Es necesario aceptar algo: la boda es más importante para ti que para él. Eso no significa que no le importe, sino que su género le hace fijarse en otras cosas.

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Por: Xaviera Sol

Piénsalo de esta forma: cuando jugabas a que tu muñeca se casaba, tu prometido dibujaba carreteras y construía “fortalezas” para sus soldados. Cuando comenzabas a salir con amigas y a preocuparte por verte bonita y encontrar un buen novio, él bravuconeaba con sus amigos y trataba de impresionar a cuanta chica se le ponía enfrente. Después, las cosas tomaron un color más formal. Vino la independencia e inconscientemente empezaste a “medir” las probabilidades de que un pretendiente se convirtiera en algo serio. Si tenías una relación larga que no iba a ningún lado, comenzabas a preguntarte cómo terminarla. Mientras, él iba ganando terreno en alguna empresa y estaba concentrado en competir y lograr objetivos.



Los hombres están sujetos a otro tipo de expectativas sociales. Por lo mismo, aprenden a darle importancia a otras cosas. Esto puede ser una desventaja para la organización de tu boda, pero a la larga es algo que los complementa como pareja y que les ayuda a funcionar mejor.

El estrés de los hombres durante la planeación de la boda es normal. Se puede decir que “forzamos” su tendencia a preocuparse, algo que no harían en otras circunstancias. ¿O cuándo has visto a un hombre organizando un evento con la máxima atención en cada detalle? Nunca. Ni en su cumpleaños ni en el de su mamá; es más, ni en su despedida de soltero.


No seas tú la fuente de estrés



Al detectar la más leve señal de estrés en tu prometido, lo primero que debes evitar es seguirle la corriente. Como la risa y los bostezos, el estrés se contagia. Y alguien debe mantener la calma. Asegúrate de no ser tú la fuente de estrés. Ahora bien, las mujeres tendemos a ser fatalistas. Lo primero que pensamos es que quizá tiene dudas de casarse o que ya se arrepintió. Descártalo, lo que menos necesitas son ataques de inseguridad.


Ponte de acuerdo con él, queden de verse en algún lugar neutral y lo suficientemente tranquilo para tener una charla sin interrupciones. Asegúrate de que te vea calmada. Haz preguntas y comentarios claros. Si esperas que él “lea entre líneas”, sólo perderás tiempo para llegar a alguna conclusión concreta. Otra estrategia para disminuir su estrés es que tú le asignes tareas de acuerdo a lo que consideres que puede realizar sin problemas, así como en función de su personalidad. Eso les ahorrará muchos dolores de cabeza.



Organiza los pendientes de tal forma que puedan resolverlos juntos el fin de semana. Así no habrá pretextos de que está cansado ni las tareas interferirán con sus actividades en la oficina. Tampoco es necesario que le consultes todo. De hecho, muchas veces ni entenderá bien de qué estás hablando porque su atención está en otro lado. Confía en tu criterio: si te gusta a ti, lo más probable es que le guste a él también.

 

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