5 miedos que comparten las damas de honor

Damas de honor

En un día tan importante para una novia, hay ciertos errores que todas temen cometer

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Por: Nupcias Magazine

Para muchas, convertirse en la dama de honor de una amiga, prima o hermana es un sueño hecho realidad. Aunque compartir ese momento con alguien que quieres es algo que recordarán ambas por el resto de sus vidas, no todo son mariposas, flores y felicidad.

Depende de la novia, pero muchas veces cada dama puede tener una tarea en específico y algunas están bajo mucha presión para que todo salga a la perfección.

La novia esperará que estés a su disposición día y noche en caso de algún problema relacionado con el gran día, ya sean las llamadas, la comida, los invitados, las fotografías, los anillos y hasta para sostenerle el vestido cuando vaya al baño. 

Dentro de los miedos y preocupaciones que toda dama puede llegar a tener, los siguientes son los más comunes. No te preocupes, no estás sola en esto, todas las que han desempeñado este rol te entenderán perfecto:


1. “No voy a conocer a las demás”. 
Típico, es hora de organizar la despedida de soltera y te das cuenta que no conoces a las otras damas más que de vista o tal vez por historias que te han contado. Planear estos eventos muchas veces incluye una fiesta, una salida a bailar y hasta un viaje a la playa o a Las Vegas. ¿Qué puedes hacer?

Consigue el teléfono de todas e invítalas a tomar un café o a desayunar, tal vez estas mujeres hasta se conviertan en tu mejores amigas, por algo las escogió alguien tan especial para ti.  Al reunirse, pídeles que te ayuden a organizar algo que sepas que a la novia le vaya a encantar.


2. “¿Qué tal que la despedida resulta un fracaso?”.
Lo que más nos preocupa es que la novia se la pase bien y que sea un evento memorable para todos los invitados. Ya sea que te decidas por una reunión sólo de amigas o una con la familia del novio y la novia, planea con tiempo qué juegos vas a poner, qué vas a dar de comer y hasta qué recuerditos vas a darle a la gente que asista.

Si no sabes qué puede preferir la novia, pregúntale a su mamá o a la mejor amiga, seguro alguna de ellas sabe exactamente lo que será un éxito. 

3. “No tengo dinero”. Es un privilegio ser elegida por la novia para formar parte de este día tan importante para ella pero, aunque siempre sentimos que no tenemos dinero para nada nuevo, es importante ahorrar desde que aceptes esta responsabilidad para que llegado el día no te agobies con tantas deudas.

Toma en cuenta que, para que te hagan un vestido nuevo, tendrás que gastar aproximadamente de 2,500 pesos para arriba. Poner tanto dinero para un vestido duele, más si se considera que es un atuendo que sólo usarás por un máximo de seis horas. Además, también habrá gastos en la despedida de soltera, el regalo para los novios y, si la boda es en otro estado o país, también tendrás que considerar los viáticos.

Si de plano ves que no puedes con los gastos, no pasa nada, cuéntale tus preocupaciones a la novia y sé honesta respecto a si podrás participar en todo esto, tal vez el resto de las mujeres del grupo estén agradecidas de que hablaste porque están en la misma situación.

4. “Este vestido no me favorece”.  Es un problema muy común en casi todas las bodas. Hay mujeres que se enojan con la novia por haber elegido un color de vestido horrible o un modelo que no le va  bien a todos los cuerpos. Evita esta discusión explicándole cuáles son tus preferencias, pero por ningún motivo la sermonees diciéndole que eligió un color horrible o que el modelo es anticuado.

Sugiérele algunos cambios que tal vez te hagan ver y sentir mejor, pero siempre evitando que se sienta mal. 

5. “Su mamá me está volviendo loca”. Hay madres que no se involucran en nada que tenga que ver con la planeación, pero a otras les gusta sentir que tienen el control de la situación y no se dan cuenta si están abusando de la confianza de las damas.

Hay que tomar en cuenta que, después de la novia, la persona que puede tener un ataque de nervios es su mamá. Piénsalo, es el día más importante de su hija, tiene derecho a estar ansiosa, pero también hay formas en las que tú puedes aligerarle la carga para que todo marche bien.

 

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