4 lecciones de los negocios para tener un matrimonio exitoso

¿Cómo convertirnos en buenos negociantes en el plano de las relaciones personales?

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Por: Nupcias Magazine

Si le preguntamos a un par de personas cuáles son las claves para tener un matrimonio estable y duradero, seguramente muchas responderán: “aprender a hacer concesiones”. Esta idea del éxito se basa en ceder con tal de no crear fricciones en la pareja. Pero, ¿qué tan bueno es basar la estabilidad en sacrificios?

Es cierto que podemos renunciar a algo con tal de salir de un mal rato y recuperar la estabilidad (aunque sea momentáneamente) de nuestro matrimonio. Sin embargo, también lo es que estas cesiones saldrán a flote más adelante… y probablemente no de la mejor manera.

¿Por qué no negociar en lugar de ceder? “Cuando dos o más personas entran en contacto, negociar se vuelve necesario. Puede ser algo sencillo, como qué cenar o qué película ver, o algo con efectos a largo plazo, como en dónde invertir su dinero o dónde educar a su familia”, explica la especialista en negocios Kristy Rampton en un artículo publicado en Entrepreneur.

Aprender a negociar no significa encontrar quién tiene la razón o quién tiene que ceder algo por el “bien común”. “Para muchos, negociar es un proceso de tomar y quitar, de presionar y ceder. Casi siempre, estas personas miden el resultado en términos de ganancia”, escribe Grant Cardone, experto en ventas, en otro artículo de la misma publicación. Más que como una disputa, deberíamos ver la negociación como un proceso de comunicación abierta que permita a las parejas tomar decisiones y alcanzar soluciones en conjunto.

Por supuesto, alcanzar acuerdos requiere práctica. ¿Cómo podemos convertirnos en buenos negociantes en el plano de las relaciones? Éstas son algunas reglas del mundo de los negocios que podemos aplicar en nuestra vida personal:


Aprender a ser persuasivos

Persuadir no significa convencer a la otra persona de hacer algo que no desea. Ser persuasivos nos permite comunicar claramente nuestros sentimientos e intenciones, así como lograr que la otra persona comulgue con ellos. Para ser persuasivos podemos trabajar en tres puntos básicos: la seguridad, la sutileza para abordar un tema y hallar el momento adecuado.

Al negociar con la pareja, es indispensable establecer contacto visual con ella y mantener un tono de voz seguro. Asimismo, antes de abordar un tema, es preciso investigarlo a fondo para tener argumentos convincentes. Piensa en las posibles respuestas de tu pareja y en cómo las responderías con toda la calma y seguridad del mundo. 

La sutileza será tu mejor arma. Por ejemplo, en lugar de “ir directamente al grano”, puedes comenzar por pedirle su consejo acerca de algo. Entonces será momento de introducir el tema. Por último, no olvides elegir el momento y el lugar indicados para negociar. ¡Así tendrás el éxito asegurado! 


Establecer reglas entre ambos

“Mi esposo hace casi todos sus negocios en una computadora portátil. Algunas veces, siento que compito con este aparato por su tiempo y atención”, escribe Kristy Rampton. ¿Cuál es la mejor forma de hacer frente a esta frustración? Rampton negoció con su marido y consiguió un acuerdo: establecer momentos del día “libres de laptops”, es decir, en los que no se usaría la computadora y se enfocarían en la convivencia familiar. “Nuestro rato ‘libre de laptops’ inicia cuando él llega a casa, continúa durante la cena y termina hasta una hora antes de irnos a la cama”, abunda Rampton. “Esto nos permite mantenernos conectados”. 


No perder de vista el objetivo

El objetivo de negociar es alcanzar una solución con la que ambos estén de acuerdo. Esto no siempre será fácil, y requerirá mucho esfuerzo por parte de los dos. Alcanzar acuerdos que beneficien a ambos y no sólo a uno de ustedes fortalecerá enormemente su vínculo matrimonial. Al principio esto costará mucho trabajo, pero es un hecho que el arte de negociar se vuelve más fácil con el tiempo. La paciencia es clave.


Mantener la calma

La regla de oro: el que se enoja, pierde. Y es que si, mientras negocias con tu pareja, comienzas a quejarte o a pegar de gritos, es un hecho que dejará de escucharte. 

“Los grandes negociadores saben cómo mantenerse relajados sin importar la situación. Proveen soluciones, mientras que otros se sumergen en sentimientos e intereses personales”, argumenta Grant Cardone. 

Quizá ante tu frustración sientas ganas de llorar, enojarte o maldecir. Pero estos comportamientos no te llevarán a ningún lado, mucho menos a alcanzar un acuerdo. Recuerda: para cerrar un trato, tanto en el mundo de los negocios como en el de las relaciones, mantener la calma y basarse en la lógica son los puntos clave. ¡Secreto revelado!

Basado en un artículo de Kristy Rampton publicado en Entrepreneur


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