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Exfoliación: adiós a las células muertas

Con una exfoliación adecuada, tu piel estará suave y será una receptora ideal de tu maquillaje el día de la boda.

Por: Nupcias Magazine

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La piel se renueva de forma natural cada 30 días aproximadamente. Sin embargo, por las distintas alteraciones que sufre debido a cambios climáticos, edad, estrés y falta de cuidados, el proceso suele ralentizarse, dejando residuos que obstruyen los poros. Esto provoca que adquiera un aspecto áspero, opaco y reseco.  

 

La exfoliación es un ritual de belleza muy sencillo que retira células muertas e impurezas de las capas exteriores de la piel, ayuda a la estimulación y circulación de los fluidos linfáticos que contribuyen a la eliminación de toxinas, y sirve como masaje mejorando la circulación de la sangre.

 

Los efectos de la exfoliación son inmediatos: afina la superficie de la epidermis, la alisa y suaviza, cierra los poros, le da elasticidad y la fortalece, dejándola luminosa y resplandeciente. También contribuye a atenuar, y en algunos casos a desaparecer, marcas y cicatrices, además de facilitar la absorción e incrementar la eficacia de las cremas de tratamiento.

 

DIFERENTES MÉTODOS PARA EXFOLIAR

 

Independientemente del que se elija, es importante tener en cuenta que la efectividad de la exfoliación no depende de la fuerza con la que se frote sino de la regularidad con la que se aplique. La constancia es fundamental para ver y mantener los resultados. Existen distintas alternativas:

 

Esponja vegetal

Se utiliza en toda la superficie corporal con excepción de la cara, pues esa piel es más fina y sensible. Se recomienda usarla una vez por semana, con movimientos suaves; de esta forma se activa la circulación y cumple con la acción de barrido de las células muertas e impurezas.

 

Piedra pómez

 

Es excelente para eliminar durezas de las plantas de los pies, pero no se debe pasar por el resto del cuerpo ya que puede irritar la epidermis.

 

Propuestas cosméticas

Contienen pequeños gránulos no abrasivos, con propiedades nutritivas y suavizantes; arrastran células muertas y proporcionan una profunda sensación de pureza y bienestar. Se aplican sobre la piel seca o húmeda, según el producto que se elija.

 

LA EXFOLIACIÓN EN EL CUERPO

 

Durante la ducha mañanera, efectua movimientos circulares, empezando por los pies, los tobillos, las piernas. Luego las manos, los brazos, los hombros e ir bajando paulatinamente por la espalda y subir por el torso hacia el corazón. Retirar con abundante agua. Si nunca se ha exfoliado se recomienda hacerlo una vez a la semana durante el primer mes. Después reducir la frecuencia una vez cada 15 días. Si es sensible o muy seca, cada tres semanas es suficiente. Tras realizarla hay que aplicar crema hidratante.

 

LA EXFOLICACIÓN EN EL ROSTRO, ¿CADA CUÁNTO? 

 

Tu rostro debe estar limpio y desmaquillado antes de exfoliar. El producto se aplica con la yema de los dedos efectuando movimientos circulares suaves, insistiendo en la zona T, frente, nariz y barbilla, en especial si la piel es grasa; evitar el contorno de los ojos. Se retira según indican las instrucciones.

 

Los cutis normales y secos requieren ser exfoliados cada siete días, los mixtos o grasos dos veces por semana y los sensibles cada 15 días. No es recomendable si se tiene acné ya que podría desencadenar una inflamación de las glándulas sebáceas; es mejor consultar a un dermatólogo que oriente cómo limpiar a profundidad este tipo de piel.

 

 

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