10 hábitos de las parejas felices

Parejas felices

Pongan en práctica estos consejos para construir un matrimonio estable.

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Por: Isabel Ibáñez de la Calle

Lo sabemos, te vas a casar y todo mundo está feliz. Incluso tu mano está cansada de tanto estirarse para enseñar el anillo. Las palabras banquete, luna de miel y vestido de novia nunca habían estado tan presentes en tu vida. Te sientes plena y emocionada.

Aun así, nunca falta el comentario mordaz: “¿se van a casar? ¡Qué valientes!”, o el clásico de la tía Catita: “en el noviazgo todo es color de rosa, pero cuando viene el enlace, la cosa se pone dura”. ¿Más ejemplos? “Ahora sí van a saber lo que es canela na…”; “cuando uno está casado, hay pleitos hasta por la pasta de dientes”; “el momento más feliz de mi relación fue cuando me divorcié”; “yo  creo que en vez de matrimonio deberían llamarlo martirimonio”…

Supongo que no necesito poner más ejemplos, porque seguro ya has escuchado más de uno y es probable que te haya dado un poco de miedo. Si bien esto es normal, tampoco es bueno que te dejes llevar por los comentarios destructivos.

El primer paso para superar los pensamientos negativos es ser conscientes de que tras un casamiento viene una palabra más importante y duradera: matrimonio. La boda, en este sentido, representa un cambio muy grande que sucederá en sus vidas.

El segundo secreto para que las malas vibras no se cuelen en medio de su felicidad es saber que, aunque la vida en pareja no siempre es fácil y los problemas llegan queramos o no, cómo desean vivirla y en qué términos depende cien por ciento de ustedes.

La revista norteamericana Psychology Today publicó un artículo del psiquiatra Mark Goulston sobre los diez hábitos que suelen tener las parejas felices. Toma nota, te darás cuenta de que se trata de detalles que parecen insignificantes, pero refrescan las relaciones y las inundan de cariño.  

Recuerda:
un hábito es un comportamiento personal que, por estar tan arraigado en nosotros, cuesta poco trabajo realizarlo. Sin embargo, éstos se cultivan, son más que buenas intenciones aisladas. Una acción repetida diariamente tarda más o menos un mes en convertirse en costumbre. Si hay algo que proponemos aquí que no se dé de forma natural entre ustedes, hagan un esfuerzo y en menos de lo que imaginan: voilà, será suyo.

Vayan a la cama al mismo tiempo

Si bien los recién casados no pueden esperar el momento de irse a la cama juntos para hacer el amor, cuando pasa el tiempo algunos apetitos se desvanecen. Resistan la tentación de que uno se quede horas en la computadora mientras el otro duerme, el contacto corporal genera unión y estimula el deseo sexual. Que acostarse a diferentes horas sea la excepción y no la regla.

Cultiven intereses comunes

Puede ser que después de un tiempo se percaten de que no tenían tantos gustos en común como creían. No importa, realicen actividades juntos que disfruten y no las dejen para después. Al mismo tiempo, es importante que cada quien conserve ciertas acciones individuales para  propiciar la independencia. Como siempre, el equilibrio es la clave.


Caminen de la mano

Cuando estén en la calle, anden juntos. Eviten adelantarse o quedarse atrás constantemente, y mirar el celular la mayor parte del tiempo. Las parejas unidas saben que es mejor alentar o acelerar el paso por el otro que estar separados.

Ténganse confianza y pidan perdón

Incluso cuando haya desacuerdos o peleas irresolubles, procuren confiar y perdonar antes que luchar hasta morir. No es necesario que estén siempre de acuerdo, sino que tengan buena fe en las decisiones y opiniones del otro.

Abrácense lo más que puedan

El contacto piel con piel es indispensable para generar lazos duraderos. Si al volver del trabajo se saludan con un frío gesto, poco a poco se convertirán en roommates más que en un matrimonio. La piel tiene memoria; la cercanía estimula los sentidos.

Enfóquense en lo que el otro hace bien

Siempre encontrarás algo que tu esposo hace mal o te desagrada, ver los defectos del otro es sencillo. Pero si cambias el chip y miras lo que hace bien, notarás algo también. Todo depende de con qué cristal quieran mirar las cosas. Las parejas felices eligen la ruta positiva.

Digan “te amo” todas las mañanas

Suena el despertador, los cinco minutos se convirtieron en 20 y ya se te hizo tarde. Te metes a bañar, te arreglas y desayunas en el menor tiempo posible. Ante la rutina de cada mañana, tal vez se te olvide cuánto lo amas; sin embargo, resulta importante hacérselo saber todos los días. Aun entre la marabunta, esfuércense por decir: “te amo, que tengas un lindo día”.

No olviden decir “buenas noches”

Sin importar cómo se sientan —incluso si están un poquito enojados— procuren que sus últimas palabras del día impliquen un buen deseo para el otro. El símbolo de un simple buenas noches, aun en malos momentos, implica que la relación está por encima de todo.

Hagan un chequeo durante el día

No se trata de que se llamen todo el tiempo y los mensajes no paren de llegar. Tener instantes de  independencia también es saludable para cualquier relación. Sin embargo, el amor se nutre cuando hay interés mutuo. Nunca olviden marcar cuando sepan que hay algo importante en la agenda del otro: una  entrevista, una presentación, un éxito o un fracaso.


Siéntase orgullosos de que los vean juntos

A las parejas felices les gusta que se note su amor. Aunque no se sientan en el mejor momento, tómense de la mano y siéntese juntos en reuniones sociales, realicen gestos que sólo  ustedes entiendan. Ser cómplices es uno de los amuletos para que tengan una exitosa vida en pareja.

 

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